Las víctimas son una mujer de 35 años y una niña de 10. Se investiga.

El primer indicio de la tragedia se detectó en una vivienda de Gollán al 10100. Minutos antes del mediodía a dicho lugar arribó un hombre en evidente estado de conmoción. “¡Me mandé una cagada!”, le dijo el sujeto a su hermana ni bien ésta abrió la puerta. Al recién llegado se lo veía fuera de si, como bajo el efecto de haber consumido estupefacientes, según dijo después la familiar. En esta situación confesó haber asesinado a su concubina y, tras semejante revelación, se dio a la fuga con rumbo incierto.

Segundos después, la mujer comunicó lo sucedido a la Sub Comisaría 14, motivo por el cual varios patrulleros salieron en dirección a Azopardo 10400, lugar donde residía la pareja del individuo.

Los agentes ni bien ingresaron al inmueble se toparon con un cuadro de verdadero terror: en el interior de la casa yacían sin vida Verónica Ramírez, de 34 años, y su hija Valentina, de 10. Ambas presentaban heridas de arma blanca (apuñaladas) en la zona de la espalda y la nuca. La trágica novedad fue comunicada a las autoridades de la repartición quienes dispusieron un importante operativo de búsqueda con gran despliegue de efectivos en distintos sectores de la ciudad.

Del agresor se supo que tiene 30 años y que al momento de concretar la masacre estaba vestido con una campera de color azul, pantalón color mostaza y zapatillas blancas. El imputado es un tal Hugo Daniel B. quien registra en su haber varios pedidos de captura.

El espeluznante suceso sacudió a los vecinos de la barriada que salieron a la calle y no salían de su asombro ante lo ocurrido. En la escena del crimen, trabajaron agentes de la PDI bajo la supervisión del fiscal de homicidios, Dr. Gonzalo Iglesias, que se hizo presente.