La chica, de veinte años, volvía de bailar y fue agredida por una patota el domingo a la madrugada.

Las fotos que subió Keila a su cuenta de Facebook.

Una chica de veinte años que regresaba de bailar fue atacada a golpes de puño y tajeada en la cara con una botella en la madrugada del domingo, en pleno centro de Rosario. Debido a las profundas heridas en su rostro, la víctima recibió 31 puntos de sutura.

Keila D., de 20 años, regresaba de un boliche bailable con un grupo de amigos cuando, según su propio relato, se encontraron con unos muchachos que agredían a unas chicas en calle Santa Fe, en inmediaciones de la plaza San Martín.

“Mis amigos se metieron a defenderlas y nosotras tratamos de separarlos”, contó, y dijo que fue entonces cuando recibieron los primeros golpes de puño.

Luego se fueron a la plaza San Martín. “Pero entonces llegaron estos chicos, que nos venían siguiendo, y empezaron a golpearnos de nuevo”, indicó. Dijo que tanto ella como sus amigas recibieron golpes de puño en la cara, hasta que llegaron dos policías motorizados que intentaron detener la pelea. “Los chicos que nos atacaban eran bastantes, entre diez y quince, así que los policías no pudieron separarlos. Entonces nos tiraron gas pimienta”.

De acuerdo con el relato que hizo Keila a Radio 2, los oficiales lograron que se dispersara el grupo de agresores y luego se retiraron. “Nos íbamos por Moreno y, apenas se fueron los policías, volvieron estos chicos a agredirnos”, resaltó.

En medio de golpes y corridas, Keila apareció nuevamente en plaza San Martín. “Uno de los chicos me pegó con un casco de moto en la cara, ahí es cuando me caí y perdí un diente”, narró, para añadir que huyó corriendo en sentido a la sede de Gobernación. Y detalló: “Cuando iba a cruzar la calle Santa Fe, vino un chico y se me puso enfrente. Yo le dije: «Pará, yo no te hice nada, ¿me vas a pegar a mí, que soy mujer?». Y con una botella me cortó la cara”.

Con el rostro ensangrentado, Keila junto a sus amigas llegaron hasta las rejas de la Plaza Cívica, donde los guardias de seguridad les permitieron ingresar y llamaron a una ambulancia. “Me asistieron y me limpiaron la herida, pero no me trasladaron a ningún lugar, me dijeron que fuera a buscar la credencial de mi obra social y que me cosieran lo más rápido posible”.

Finalmente, Keila fue atendida en un hospital, donde le dieron 31 puntos de sutura en las dos grandes heridas en la mejilla derecha y en los labios.

En su cuenta de Facebook, la víctima publicó las fotos de sus heridas y escribió: “Dentro de tanta mala suerte algo bueno hubo y es que la pude contar, ya que una de las cortadas estaba muy cerca del cuello”.