En el marco del Día Nacional de la Donación de Órganos que se celebra los 30 de mayo de cada año, el director del Centro Único de Ablación, Donación e Implante de Órganos, Martín Cuestas, nos brindó una cálida entrevista desterrando varios mitos.


¿Cómo se lleva a cabo el proceso de procuración y donación?
Conseguir el órgano, es toda una actividad invisible que lleva horas y horas no solo de recurso humano, no solo médico ni enfermeros, se necesita de chóferes, personal de aeropuerto, agentes de seguridad que se involucren para la obtención de ese órgano. Y cuando ya tenes el órgano, está disponible para el trasplante, es ahí cuando se ve todo, no solamente por la comunidad, los médicos tampoco lo tenían en cuenta. Hay muchas personas que subestiman el tema de la procuración del órgano, y es toda una especialidad. Estamos tendiendo a la especialización del procurador, porque cuando más especializado esté, mejores van a ser los órganos que se obtienen, de mejor calidad, por lo tanto, va a ser mejor el resultado que va a tener el trasplante y mejor la sobrevida de ese paciente que salva su vida, todo es una cadena. Cuando mejores son los órganos que se consiguen, mejor el resultado del trasplante.

¿Existen muchos mitos alrededor de la donación?
Sí. Uno de los grandes mitos que existe, es “entró a un hospital accidentado y me van a dejar morir para sacarme los órganos”, eso es totalmente falso y tiene una explicación muy larga, pero lo básico es que, si una persona entra accidentada y se la deja morir, es decir, no se le hace ninguna maniobra de resucitación o maniobra para mantener esa vida, cuando esa persona muere si el órgano que se podría trasplantar no está en condiciones, pasa a ser de baja calidad. En cambio, cuando más se intenta tener a la persona con vida para salvarla, quiere decir que la obtención de ese órgano va a ser de buena calidad. Esto es la generación de donantes multiorgánico, es signo de buena atención de la calidad del paciente neurocrítico.

¿Qué condiciones deben reunirse para ser donante?
La donación puede ser de donante vivo y los donantes cadavéricos, nosotros trabajamos con donantes cadavéricos. Los donantes vivos son aquellos que pueden donar en vida órganos pares, como por ejemplo el riñón o un segmento del hígado, ya que tiene la capacidad para regenerarse, pero lo más común es la donación renal. CUDAIO se dedica más a la donación cadavérica, al paciente fallecido. Ese fallecimiento puede ser por muerte encefálica o con parada cardíaca. Con muerte encefálica se pueden donar órganos y tejidos, con parada cardíaca únicamente tejidos. El donante siempre tiene que fallecer bajo criterios neurológicos, es decir, deja de funcionar el sistema nervioso central en el cual todos los órganos pierden su regulación de tal manera que el único órgano que se sigue moviendo por sí mismo es el corazón, porque tiene automatismo, se sigue moviendo hasta un momento que va a terminar por parar el corazón porque se cansa de pelar contra toda la desregulación que ha ocurrido en todos los órganos a causa de la pérdida del control cerebral. El momento en que se certifica la muerte cerebral, o sea la pérdida del control cerebral hasta que ese corazón deja de moverse, porque no depende del cerebro para funcionar, es el momento que existe para lo que nosotros llamamos “tratamiento del donante”, se mantiene la viabilidad del resto de los órganos para que puedan ser trasplantados. En este caso se pueden donar órganos y tejidos – córneas, huesos, válvulas cardíacas, piel. Cuando hay parada cardíaca solo sirven los tejidos, que hay un periodo de entre seis y ocho para poder ablacionar.

Desde el año pasado rige la Ley 27.447, la también llamada Ley Justina, que establece nuevos conceptos para la donación, ablación y trasplante de órganos, ¿es así?
Si, tuvo un efecto positivo, sobre todo a nivel nacional y más que nada en la provincia de Buenos Aires, en otras provincias tuvo un efecto muy positivo en el sentido de que reinstaló el tema en la sociedad. El principal punto para tener en cuenta de la Ley es el artículo 33 que establece que toda persona que no se haya manifestado en forma expresa negativa hacia la donación, se considera donante. Y la forma expresa es a través de los canales oficiales, pagina web CUDAIO e INCUCAI, Correo Argentino o en el DNI. Quiero aclarar que la ley no exige ser donante, lo que sí obliga es a informarte. Somos personas, y como tales tenemos tres veces más posibilidades de necesitar un órgano, que de poder darlo. Tres veces más posibilidad de enfermarnos y necesitar un riñón, un corazón, un hígado, que tengamos un accidente… fallecer y tengamos la posibilidad de ser donante, no todo ser humano que fallece es posible donante. Como primera medida todos podemos ser donante. En nuestra provincia los resultados que se han obtenido a partir de la promulgación de la ley no ha habido un incremento significativo más allá del que ya veníamos teniendo, esta ley no nos tomó por sorpresa porque muchos de los puntos que se normatizaron ya lo veníamos trabajando.

¿Se realizan capacitaciones constantes para los profesionales en la materia?
Hace ocho años que venimos trabajando muy fuertemente con la capacitación del recurso humano, principalmente del que trabaja en proceso de procuración y trasplante porque de esa manera nosotros entendemos que se van hacer más rápidos y más eficaces. En un operativo intervienen de entre 100 y 150 personas, dependiendo cuantos órganos se ablacionen directa e indirectamente relacionados con el proceso. Directos, entre 40 y 50 personas, y si esas personas saben lo que tienen que hacer cada uno en lo suyo, el operativo que nosotros llamamos, se va hacer más rápido y mejor. Y ¿cómo se llega a eso?, con la capacitación permanente; más teniendo en cuenta que tenemos un alto recambio de personal. Tenemos quienes lo hacen permanentemente, pero otros solo vienen a capacitarse, cumplen una actividad, se desarrollan, pero tal vez les surge otro trabajo, y se aleja. Y debemos retomar la capacitación para llegar a este resultado, que, por suerte, nos están acompañando, porque en el año 2018 hubo 77 donantes, que es la misma cantidad que el 2017, y en 2017 había sido récord; entonces, puede decirse que no pasamos el récord de 2017, no, pero llegamos a lo mismo. Lo que importa, más allá de la cifra, es mantener el nivel.

Santa Fe fue récord de donantes de órganos en febrero pasado, ¿qué le genera a usted como director del CUDAIO?
Creemos que estamos trabajando bien, que vamos por el buen camino, pero no estamos satisfechos, porque la principal función de CUDAIO es disminuir la lista de espera y todos los días aumenta. Lo que hemos visto en los últimos dos años en la provincia de Santa Fe es que esa lista de espera no aumentó, tampoco bajó, pero se mantuvo, el amesetar la lista de espera es un logro tremendo, y esto es por la cantidad de donantes que se procuran para poder trasplantarse. En menor medida son pacientes que no llegan a trasplantarse y fallecen en lista, y este es el principal objetivo, disminuir las muertes en lista de espera.