La medida prohíbe la interrupción del embarazo después de que se detecte el latido del feto, alrededor de las seis semanas. Otros estados del país como Georgia, Ohio, Misisipi, Kentucky, Iowa o Dakota del Norte adoptaron leyes similares en los últimos meses.

El estado de Luisiana aprobó este miércoles una ley que prohíbe a las mujeres someterse a una interrupción voluntaria del embarazo a partir de unas seis semanas de gestación, convirtiéndose en el último estado en restringir el derecho al aborto en Estados Unidos.

La medida fue adoptada por 79 votos a favor y 23 en contra y cuenta con apoyo del gobernador demócrata, John Bel Edwards, el primero de su partido en todo el país en respaldar una norma de este tipo este año.

Luisiana se sumó así a la ola de estados conservadores en EEUU que aprobaron en las últimas semanas leyes antiabortistas, como Georgia, Ohio, Misisipi, Kentucky, Iowa, Dakota del Norte o Alabama, que directamente prohibió la práctica excepto en casos de alto riesgo para la salud de la madre.

En el caso de Luisiana, la ley prohíbe el aborto después de que se detecte el latido del feto, algo que ocurre normalmente tras las primeras seis semanas de embarazo, cuando muchas mujeres aún no saben que están embarazadas.

Los legisladores rechazaron enmiendas que pretendían incluir excepciones en casos de incesto o violación.

Presentaron por octava vez el proyecto del aborto legal y se inició el trámite legislativo
Se espera que todas esas leyes sean bloqueadas rápidamente por los tribunales ya que contradicen claramente la sentencia del Tribunal Supremo “Roe vs. Wade” de 1973, que garantiza a las estadounidenses el derecho a abortar mientras el feto no se considere viable, esto es, hacia la vigesimocuarta semana de embarazo.

La ofensiva de los conservadores busca llevar de nuevo el tema del aborto ante la Corte Suprema de Estados Unidos, donde los jueces conservadores tienen mayoría desde la incorporación de Brett Kavanaugh, nombrado por el presidente Donald Trump.

Mientras tanto, el Partido Republicano aprobó normas que obstaculizan el acceso al aborto amparadas en los derechos religiosos y la salud de las mujeres.

Trump, además, retiró subvenciones a las clínicas de planificación familiar que ofrecen abortos, una medida dirigida sobre todo a Planned Parenthood, la mayor de estas organizaciones en el país contra la que los conservadores tienen una cruzada.