“Hay que multiplicar por diez un presupuesto de vivienda que sólo es del 1.2% del presupuesto provincial”, afirmó el diputado y candidato a renovar su banca por Igualdad y Participación, Rubén Giustiniani, al presentar sus diez propuestas que permitan abordar la problemática.

Las diez iniciativas presentadas por el diputado Rubén Giustiniani están orientadas a aquellos que alquilan y a los que tomaron créditos UVA, además de un fuerte plan que posibilite el acceso a las tierras junto al incremento del presupuesto destinado a políticas de vivienda. “Hoy es del 1.2% del presupuesto anual y pretendemos llevarlo al 10% en cuatro años. Esto determina una prioridad de política pública que debe ser garantizada presupuestariamente”, afirmó el diputado y candidato, Rubén Giustiniani.

“Se estima que tenemos un déficit de 130 mil viviendas en toda la provincia y, de acuerdo a los datos oficiales, 1.695 son las viviendas adjudicadas por sorteo por el Estado provincial en los últimos cuatro años. Y esto sin mencionar las más de 72 mil familias que no cuentan con acceso formal a la luz, agua y gas. Por esto creemos necesario pensar nuevas políticas para incidir en el mercado inmobiliario y de alquileres, y desde la Legislatura podemos avanzar”, argumentó.

Entre las diez medidas, Giustiniani propuso la refacción por parte del Estado de viviendas deterioradas subocupadas o deshabitadas poniéndolas a disposición para alquiler. “Por dar un ejemplo, sólo en Rosario se estiman en 44.000 metros cuadrados los que están en desuso, en zonas céntricas, con todos los servicios”, detalló.

Con respecto a los tomadores de créditos hipotecarios, el diputado Giustiniani indicó: “recibimos con mucha preocupación el esfuerzo que están haciendo muchas familias para pagar las cuotas de los créditos UVA, en una situación asfixiante que ha generado el mismo Estado con su política inflacionaria. Planteamos ponerle un tope a esas cuotas y proteger a las familias para que no sean rematadas esas viviendas”.

El diputado también enumeró la creación de un programa de créditos hipotecarios desde el Estado que subvencionen a las personas y no a las entidades financieras; la supresión del impuesto de sellos para reducir costos en los contratos de alquiler; incentivos para la incorporación de viviendas desocupadas al mercado de alquileres; la creación de un banco de tierras con las tierras fiscales existentes más otras q pueda adquirir el Estado; y la promoción para la creación de cooperativas de viviendas.

“La intervención tradicional del Estado no alcanza para resolver el déficit habitacional creciente ni para construir ciudades integradas”, concluyó Giustiniani.