El justicialista Omar Perotti se impuso en las elecciones de gobernador con el 40,52 % de los votos (738.936), superando en algo más de cuatro puntos al socialista Antonio Bonfatti, que recogía el 36,34 % (662.596 votos). En tercer lugar se ubicaba el candidato de Cambiemos, José Corral, con el 18,96 % (345.654).

Los resultados confirman las posiciones obtenidas en las Paso, cuando Bonfatti fue el candidato individualmente más votado, pero los sufragios que se adjudicó quedaron por debajo de los sumados por el peronismo, con el aporte de María Eugenia Bielsa.

Así las cosas, Santa Fe rompe con la tendencia mantenida en las elecciones provinciales realizadas hasta ahora durante el año -incluyendo a las que fueron este mismo domingo-, como preludio a las presidenciales, al suponer una derrota del oficialismo.

Perotti, no obstante, y de la misma manera que lo hizo en su momento su contrincante Antonio Bonfatti, deberá gobernar con minoría parlamentaria en Diputados, donde Miguel Lifschitz impuso cómodamente la nómina encabezada por él y adjudicó para el Frente Progresista la mayoría automática de 28 sobre 50.

Para peor, a Perotti no le fue nada bien con su propia lista de diputados: de las 22 que se distribuirán las minorías de manera proporcional, disputaba banca a banca las propias con las de la lista encabezada por Amalia Granata.

El futuro gobernador disfrutará, en tanto, de la cómoda mayoría que el justicialismo nunca perdió en la Cámara de Senadores. Y, según las previsiones, puede adjudicarse además dos bancas que hasta ahora estaban en manos del socialismo: nada menos que el de los dos principales departamentos, La Capital y Rosario.

El “desgaste” del socialismo al que sus rivales apuntaban, tras doce años de gestión en la provincia, se vio potenciado en Rosario, donde son oficialismo desde hace varios períodos más, y concluyó con una fuerte derrota de Mónica Fein en la senaduría.

Escenario nacional

La victoria del Perotti y el justicialismo supone además una doble lectura, en el marco de la estrategia de unidad pergeñada por la propia Cristina Fernández de Kirchner, que llevó en la mayoría de los distritos a la utilización de una lista única y la resignación de candidaturas de postulantes más alineados, en beneficio de otros que tuviesen mejores posibilidades.

Es el caso precisamente de Perotti, que no se define como kirchnerista y que incluso fue resistido por parte de ese sector, pero que sumó votos desde allí mediante un acuerdo donde concedió la mayoría de los espacios en la lista de diputados; una concesión que pudo parecer dispendiosa, pero que se vuelve exigua a la luz de los resultados definitivos.

Pero más allá de ello, en el escenario nacional, el resultado permite enhebrar una nueva victoria para el justicialismo -se llame en cada caso como se llame-, que desde el partido ven como preludio a un retorno al poder en el país tras las presidenciales de octubre.

A la vez, en el plano doméstico, el actual senador nacional deberá conciliar esos intereses en la composición de su gabinete, en los lineamientos que imponga a su futura gestión y a su posicionamiento frente al próximo Poder Ejecutivo Nacional.

Mientras tanto, la provincia atravesará en los próximos meses una larga transición, durante la cual las autoridades electas convivirán con las salientes; un escenario no exento de complejidades, máxime después de más de una década sin modificación del signo político.

Producción periodística: Ivana Fux, Nancy Balza, María José Valdez, Mónica Ritacca, Juan Ignacio Rodríguez, Mauro Muñoz