Desde el Vaticano, y con el aval del papa Francisco, se abrió formalmente el debate para ordenar a hombres casados para zonas específicas.
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El papa Francisco propone una nueva medida que provocaría un cambio histórico en la Iglesia Católica.
El Vaticano inició el debate que podrá ser trascendental para la Iglesia Católica: la inclusión de hombres casados como sacerdotes en las zonas más aisladas del planeta. Según la Santa Sede, esta disposición sería una medida de emergencia.

La máxima entidad religiosa emitió un documento preparatorio para el Sínodo de la Amazonia, que tendrá lugar en Roma el próximo octubre. El mismo tiene como objetivo para luchar contra la falta de sacerdotes en los lugares menos poblados de la región y en el texto se expresa que la reunión de obispos deberá estudiar la posibilidad de ordenar sacerdotes entre los hombres ancianos, preferiblemente indígenas y con familias estables.

A su vez, desde el Vaticano afirmar que “el celibato es un don para la Iglesia”, y añade: “Se pide que, para las zonas más remotas de la región, se estudie la posibilidad de la ordenación sacerdotal para personas ancianas, preferentemente indígenas, respetadas y aceptadas por su comunidad, aunque tengan ya una familia constituida y estable, con la finalidad de asegurar los sacramentos que acompañen y sostengan la vida cristiana”.

Esto podría convertirse en un cambio histórico, dado que permitirían la ordenación de los “viri probati”, expresión latina para definir a los hombres que han demostrado carácter y experiencia, sobresalen en la comunidad católica y que tienen familias.

La Santa Sede ha demostrado su preocupación ya que en muchos lugares de la región amazónica, las comunidades católicas tienen dificultades para llevar a cabo sus misas por la ausencia de sacerdotes. Partes de Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Guayana, Surinam y Guayana Francesa, son los sectores más comprometidos.

Pese a esta intención del papa Francisco para combatir la falta de sacerdotes, el cardenal Robert Sarah, fuerte opositor a Sumo Pontífice, advirtió que la ordenación de viri probati es una “violación a la tradición apostólica”.