Durante la jornada del pasado viernes 14 de junio, los abogados querellantes y la fiscalía presentaron la requisitoria de elevación a juicio la causa Rosalía Jara.

Por la desaparición y muerte de la joven de Fortín Olmos, fue imputado el profesor de Educación Física Juan Valdez, quien está preso con prisión preventiva sin plazos acusado de “Homicidio doblemente agravado por el vínculo y por la violencia de género”.

“Se presentó la requisitoria de acusación y ahora se le corre traslado a la defensa para que conteste y se va a fijar fecha de audiencia preliminar de juicio”, precisó al respecto el abogado querellante Ariel Willambi.

En cuanto a la causa, lo último fue lo decidido por el juez que había dado lugar al pedido de la defensa y solicitó un nuevo informe para confirmar que los restos óseos encontrados en el campo de Mario Braida pertenecieron a Rosalía Jara, de ese trabajo se está ocupando el Instituto Médico Forense de Rosario que es estatal.

“Queremos que llegue lo más pronto a juicio”, había expresado el Dr. Gustavo Latorre, representante del Ministerio Público de la Acusación, quien había remarcado sobre Valdez que “sabemos que la mató y la depositó en el campo de Braida, pero no sabemos dónde ni el modo”.

En tanto la defensa del profesor (conformada por los doctores Jorge Bedouret y el Dr. Jorge Faisal) se había opuesto a que se incorporara la figura de violencia de género en la causa, a lo que el juez rechazó el pedido de sobreseimiento del acusado porque la imputación pesa por la desaparición y ocultamiento de la víctima.

En relación a la desaparición de la joven madre, Latorre expuso su hipótesis y delineó una sucesión de hechos en torno a la muerte de Rosalía.

“El día previo Rosalía le había realizado varias llamadas reclamando dinero, al otro día él pidió encontrarse, la citó en la garita a la salida del pueblo, la hizo subir a su auto, le hizo apagar o le apagó el celular, la alejó del lugar, la mató y luego arrojó el cuerpo en el campo de Mario Braida”, sostuvo el fiscal.

Para actuar esa noche del 1 de julio de 2017, Valdez había aprovechado que su esposa se encontraba en Santa Fe. A las 22:17 de esa noche se registró la última llamada de Valdez a Rosalía. Duró 28 segundos, lo suficiente para decirle que vaya hasta la garita donde la subió al auto, a 280 metros del Bar donde se encontraba la víctima, de donde la vieron salir hablando por teléfono.

Además el fiscal sostuvo que se constató que Rosalía estuvo en su auto, que luego de matarla manipuló su teléfono “más de dos horas con técnica de borrado seguro” para eliminar los archivos comprometedores. El celular de Rosalía nunca más apareció.

El fiscal había mencionado todas las evidencias que tiene, desde la denuncia que realizó la mamá de Rosalía, Liliana Jara por la desaparición de su hija. Numerosos testimonios, actas de allanamientos y de secuestros de pruebas, ADN y otras constataciones, pericias, informes médicos y forenses, del automóvil, del teléfono, de las compañías telefónicas sobre llamadas, mensajes y geo-posicionamientos de los teléfonos de ambos, el informe del equipo médico de antropología forense, etc.

La defensa había solicitado al juez que rechace la imputación por violencia de género, por considerar que no está acreditada la muerte de Rosalía. Ya que estos no admitieron el informe del Cuerpo Médico Forense que confirmó en que los restos óseos que se encontraron en un campo, pertenecían a la joven. Ahora se espera un nuevo informe que el juez de la instrucción penal preparatoria resolvió consignar al Instituto Médico Forense de Rosario.

Además solicitaron que se investigue “este hecho dramático, esta tragedia” porque solo piensan en Valdez y no tienen pruebas contra él, y aun así lo mantienen detenido “hace 18 meses”.

Los defensores argumentaron que las acusaciones “son todas mentiras, son todas fantasías. Ahora el fiscal inventó que Valdez la mató a golpes”. Además calificaron como “atroz” el hecho de que se mantenga a su defendido preso. “No Hay evidencias de probabilidad”, afirmaba Bedouret.