“Vamos a volver”, es el hit del momento que arrebató del primer lugar del ranking a “no vuelven más”.

Pablo Benito

En un contexto social en que la economía –mejor dicho las finanzas- todo lo controla, no es sorprendente que la política haya estado ausente en la campaña electoral que decidió nuevos rumbos a la administración del Estado en la provincia y en las dos principales ciudades de Santa Fe.

Parte de la ciudadanía vivió, en estos meses, la suerte de los políticos profesionales como si fuese su propia vida. Incluso se sumaron a un plural de “nosotros” que está reservado a un grupo reducido de personas. Los que deberán buscar un nuevo trabajo y los que encontraron el que al otro se le perdió.

El chiste, no tan gracioso, es que la enorme mayoría de las voces que componen el coro nunca “estuvieron”. Es como la farándula política –desde hace años política de la farándula- en la que unos pocos protagonizan su propia vida y el resto la mira, como propia, con “la ñata contra el vidrio” –hoy celular.

A esto se le debe sumar el retiro de la política democrática como determinante en la vida de toda la sociedad. Las corporaciones económicas determinan la política y, en nombre del libre mercado, toman de rehén la cotidianeidad de la población.

Nadie los votó, pero son las corporaciones que -sin paritarias, sin leyes, ni decretos- deciden un día bajarte el sueldo a la mitad. Apagarte la luz, decidir que la pagues más cara y que tu “tanque lleno” sea ¼ .

Nadie los votó, pero son las corporaciones que -sin paritarias, sin leyes, ni decretos- deciden un día bajarte el sueldo a la mitad. Apagarte la luz, decidir que la pagues más cara y que tu “tanque lleno” sea ¼ .

El gobierno de facto también reforma la constitución y decide que la población, sin dinero, no tiene por qué acceder a la vivienda -digna-, el trabajo, el libre tránsito, misma remuneración por igual trabajo, etc. Claro está que ese Poder, no está en la Casa Rosada -mucho menos en la Casa Gris- ni hablar de las intendencias o las legislaturas. Para que ese rumbo cambie, la matriz de Poder se modifique, no se le puede exigir a los CEOS que nazcan de vuelta, pero sí a la política, a los políticos profesionales y amateurs que recuperemos la iniciativa para que las reglas las ponga el Estado y no la mesa chica del “mercado” que de invisible sólo tiene el papel moneda con el que se disfraza de fantasma.

 

Domingo 16

A las 7:07 AM, cuando en el vasto territorio provincial todo se preparaba para el acto eleccionario, Dios, o el dueño de la pelota –que no es ni Messi ni Maradona- envió un mensaje desde el “mas acá” con una posdata rigurosa. Te bajamos la perilla y no hay Moyano que nos gane parando el país. Nada tenía que ver con la provincia, pero sí con el Poder en un mensaje que, lejos de tener información como para descifrarlo fino, en lo grueso está claro que no fue una “falla”. Por la elección del día y hora, comprobada como el rango de menor consumo de la semana, sólo resta imaginar lo que ocurriría un día de semana. Entonces, quien quiere, se sabe que existe un sistema interconectado cuya centralización es un derroche que otorga enormes dividendos a una Sociedad Anónima (CAMME SA) y que le da un poder al que el Estado no tiene acceso. Tal es así que en una conferencia se informó que el Secretario de Energía, Lopetegui, no tenía nada que informar y que, “en 15 días tendremos un informe de lo que ocurrió”. Soberanía política, económica y social que le dicen.

En ese contexto es que el Poder político, republicano y formal perdió poder, excepto para repartir las chauchas y algunos palitos para la que no se les pudra la calle -o que se pudra pero como que en Venezuela-, para que bajen los “costos laborales” y control de un ex Estado fuerte.

¿Debemos renunciar al voto y defenestrar la democracia formal como tal? El valor de ese juicio no tiene un precio importante, por lo que la moral podría quedar de lado para afirmar que, si la política no recobra poder, ese espacio lo ocupan las elites cada vez más centralizadas. Por lo demás, ¿quién sería uno para reír de las caras serias y los dedos índices en alto, durante las campañas electorales, si al fin y al cabo es tan entretenido como un partido de fútbol en donde los tipos piensan que ganamos o perdemos aunque la pelota no les las haga caso? Así como existe “la 12”, que es la hinchada de Boca que se autoproclama como un jugador más, en Santa Fe, nació Barrio 88 que se arroga ser el conglomerado que se agrega a los 87 minidistritos de la ciudad y que viene a ocupar el lugar de la política, con discurso antipolítico, pero simpático y progre.

 

La tercera

Venía pegando en el palo, el Frente Progresista nunca logró institucionalizarse como tal. Uno de sus hijos, el radicalismo universitario, hizo abandono del hogar y no pudo superar al padre, ni en su día, como lo recomienda Freud. En los últimos años el Frente Progresista, no desmentía cada vez que lo denominaban “el socialismo”. El ego se inflaba y las encuestas perdían aire, los convidados de piedra se apachuchaban en uno u otro sector para recibir algunas golosinas más para cuando la piñata se rompía. El alerta en la elección a diputados nacionales y legisladores locales, de 2017, les había dado con el chipote chillón en el balero, pero seguían amándose a sí mismo en esa orgía inclusiva que es la administración pública. Sabían que sin reforma constitucional la continuidad estaba en peligro, entonces Bonfatti le puso un “estate quieto” a Lifschitz. El gobernador, preparó su vaso, sacó su más añeja botella de sangre y se la tomó. Fue el candidato más votado, como cabeza de lista de Diputados, enmarcó ese título y lo guardará en su biblioteca. Con Bonfatti tienen el mismo número de títulos de Grand Slam cada uno, pero el calvo con rulo tiene algunos ATP más en su haber con las intendencias rosarina y el Senado. El personalismo “progre” es culposo, pero antiestético al fin.

 

El Frente Progresista nunca logró institucionalizarse como tal. Uno de sus hijos, el radicalismo universitario, hizo abandono del hogar y no pudo superar al padre, ni en su día, como lo recomienda Freud.

 

La vencida

En las dos renovaciones anteriores a gobernador, el Frente Progresista Civico y Social, no logró un gran apoyo, como es de esperar de las continiudades. 38 % Bonfatti en 2011 y 31 % Lifschitz en 2015.

En 2019, pierde con el 36 % y nunca pudo, siquiera, estar más cerca del “uno cada dos” que del “uno cada tres” de santafesinos que aprueban su gobierno. ¿Por qué se sorprenden? Evidentemente no es una cuestión electoral, nunca logró enamorar con su gestión en la medida que decía que lo hacia. Esto, mezclado a la suma de la interna descarnada, culminó componiendo una mezcla preparada por el mismísimo Alá que implosionó la estructura partidaria.

En política si no se crece se muere, porque las ideas y ambiciones que se estancan, siempre incentivarán a otro, con la líbido en alza, para enamorar a quien se cree tener garantizado en matrimonio. Es lógico que lo “conquistado” culmine yéndose con otro y dejándote sin patrimonio. Nunca creció como proyecto político nacional y dejó de “hacer política”.

Como un canto al desorientado, la militancia de segunda línea del FPCyS sigue preguntándose por qué el electorado es tan tonto como para votarlos a diputados de una forma y a gobernador de otra. Es tan obvio que da pena mencionarlo. El electorado los prefiere legislando que ejecutando. Pasó el domingo pasado, pero también en 2015 y 2011. Si no ves un Scania de frente, no es sorpresivo que termines siendo una alfombra sobre el asfalto.

 

Ciudades

Las religiones utilizan el denominador “milagro” o “fenómeno” para denominar lo que no se entiende y de lo cuál no quiere hacerse cargo para darle explicación. El caso de Santa Fe ciudad, entra en esta denominación. Emilio Jatón es visto como un fenómeno para los que lo padecen o un milagro para los que van detrás. Esos dos apelativos son indiscutibles ni presa de debate. Estaría mucho más vinculado a la fe que a la razón.

Jatón es explicable, quizas, de una manera más certera por contexto en el que operó su 47%. Esa tierra fértil es la despolitización emanada por los políticos profesionales, más que por el carisma innegable del ex periodista. Se quiera o no, el neoliberalismo le imprimió, a la cultura post-90, una sensación real de “fin de la historia”. En ese campo se consolidó la idea de que gobernar es fácil. Lo cuál no dista mucho de la realidad si tenemos en cuenta que el margen de acción de los Estados administrativos cada vez es menor en el hacer y mayor en su acción activa de retirarse.

Jatón germinó en la falta de política y exceso de marketing creado por el propio radicalismo universitario. Esa humus también abonó el crecimiento meteórico de Castelló, quien –a diferencia de la política- te saca una sonrisa, una alegría o te mueve el cuerpo y te sonríe “artísticamente”. Los políticos de carrera no pueden competir, en los afiches, con la sonrisa de quien sabe sonreír.

 

Jatón germinó en la falta de política y exceso de marketing creado por el propio radicalismo universitario. Esa humus también abonó el crecimiento meteórico de Castelló, quien –a diferencia de la política- te saca una sonrisa, una alegría o te mueve el cuerpo.

 

Los políticos profesionales llevaron el partido a una cancha embarrada y, gordos y fuera de estado como están, difícilmente puedan más que “ver pasar” a los ligeros que les pintan la cara. La querían fácil, pero la facilidad también es un arte y emparejando hacia abajo quien sabe reptar se mueve mejor.

En Rosario, Fein, perdió contra un relator de fútbol la senaduría. Cuando se personaliza la política no se evalúa la capacidad, o no, de representar sino a las personas. Marcelo Lewandowski, comenta bien el fútbol y Fein no gusta como gobierna. Le sacó 10 puntos de ventaja a la intendenta porque, al menos, algo hace bien.

 

Lo que viene

Para los que viven del reparto grande del Estado el 11 de diciembre cambiarán sus vidas. Para quienes se ayudan, con el reparto de las sobras, para sobrevivir a cambio de paz social, sólo cambiará la ilusión o desilusión. Para la gran mayoría de los santafesinos, nada cambiará sustancialmente.

La única forma que tiene Perotti de aportar a la paz y el orden es metiendo mano al “Indec de la criminalidad” en el corto plazo. La inseguridad es una sensación -sino sería una certeza – y los medios, abonados por las estadísticas policiales, aportan a que sientas miedo por lo que aun no pasó o que refuerces la idea de que te volverá a pasar. Si no logra un acuerdo con la narcopolicía, difícilmente pueda ordenar y pacificar a la sociedad. Puede molestar la afirmación, lo que no tiene es remedio.

Si no logra un acuerdo con la narcopolicía, difícilmente pueda ordenar y pacificar a la sociedad. Puede molestar la afirmación, lo que no tiene es remedio.

Es posible que la impronta del peronismo en general y de Perotti en particular, le impriman al gobierno un perfil de gestión que no tenía el progresismo quien administraba lo que tenía. Un gobierno provincial, envuelto en una crisis nacional, la única forma de morigerar el golpe, es creando y siendo audaz en la gestión. Ocupando los espacios vacíos que deja la crisis cultural, más que la económica.

El Ministerio de la Producción deberá ser a Perotti lo que el de modernización del Estado al socialismo. La reactivación productiva deberá mirar al exterior, porque hacia adentro se encontrará con un mercado interno raquítico y, sobre eso, no tiene ingenerencia alguna.
Puede haber algunas peleas por cómo financiar ese desarrollo, habrá que ver si la región centro tiene la habilidad para, por ejemplo, imponer regalías al biodiesel después de imponerlo como combustible masivo. Por lo pronto ya dio una pista en el debate. Mirar al norte ocioso de la provincia. Desarrollar el norte implicará poblarlo y promoverlo. Resta saber como persuadirá al sur empresario para que saque el palo y preste la rueda. Quizás con un Ministerio de Ambiente, fuerte, pueda hacerles una propuesta que no puedan rechazar.