La Asamblea Mundial de la Organización Internacional del Trabajo, realizada en Ginebra, logró consensuar una plataforma contra todo tipo de agresión en los lugares de trabajo con perspectiva de género. “Ha sido realmente importante porque da un piso de derechos para todos los países del mundo”, explicó la Secretaria Adjunta de la CTA Autónoma de Rosario y Secretaria General de SIPRUS y Fesprosa, María Fernanda Boriotti.

“El 17 de junio terminamos de trabajar en forma tripartita y sacado a la luz el Convenio que trata la violencia y el acoso en el mundo del trabajo. Esperamos que sea una plataforma para evitar estas situaciones para todas las personas”, expresó la dirigente. El texto se viene trabajando desde 2016 y las dificultades han sido varias pues las realidades en los distintos países respecto a lo que se considera violencia y acoso y el respeto a minorías vulnerables, no es homogénea.

“Tuvimos que lidiar con posturas francamente discriminadoras, conservadoras y retrógradas para avanzar en este convenio que reafirma la pertinencia de otros convenios de OIT, como la no discriminación, la libertad sindical, el derecho a la negociación colectiva, igual salario por igual tarea”, contó Boriotti, quien fue parte de la Comisión Tripartita por la CTA Autónoma y Fesprosa. El texto final, indicó, toma declaraciones importantes como la de Filadelfia -que afirma que todos los seres humanos sin distinción tienen derecho a perseguir su bienestar material y su desarrollo espiritual-, la Declaración Universal de Derechos Humanos, el Pacto de Derechos Civiles y Políticos, entre otras herramientas de derecho internacional.

“Fue un trabajo muy profundo para avanzar hacia un mundo libre de violencia y acoso. Hay países que no aceptan la diversidad sexual, ha sido muy duro y nos trabamos en muchos puntos. Hay 72 países que criminalizan la homosexualidad y el 70% de los trabajadores homosexuales se ven sometidos a acoso sexual”, detalló la dirigente que participa en las cumbres de la OIT como parte de la comitiva argentina.

Alcances y contrapuntos

El Convenio sobre Violencia y Acoso Laboral rige tanto para el sector público y privado. Además abarca a todo tipo de trabajador: el fijo de planta, el precario, postulante de empleo, pasantes o aprendices, personas en formación. En torno a cómo se aplicará en los diversos lugares, algunas cuestiones se definirán dentro de las normativas de cada país. El convenio se constituye así como una herramienta que fomenta la prevención y parte de su novedad es que no lo limita el espacio físico de la violencia al lugar específico de trabajo. Si bien se prevén sanciones, no se especifica cuáles, nuevamente atento a la enorme diversidad de situaciones de los diversos países.

En este sentido, será nodal el rol de las políticas públicas para garantizar o no estos derechos. Hay países de características retrógradas, casi medievales, donde se deberán arrastrar con mucha pelea. Incluso existen países muy avanzados en otras políticas sociales y de inclusión que sostienen posturas conservadoras en torno a las cuestiones de géneros. “En nuestra provincia se parte del reconocimiento de la violencia doméstica y hay licencia laboral por violencia de género, aceptando que hay que ayudar en el abordaje brindando herramientas de contención”, contextualizó Boriotti.

La intentona patronal en este marco y considerando a todas las personas que integran el espacio de trabajo como portadoras de estos derechos, fue la pretensión de englobar en el concepto de violencia las medidas de lucha de los sindicatos y organizaciones gremiales. “Ante ello el bloque sindical logró la exclusión de los dirigentes gremiales de los posibles agentes de violencia y acoso, subterfugio que querían incluir las patronales como ataque velado al derecho de huelga”, explicó la referente del sector salud.

En lo que respecta a lo que viene, se espera que el Convenio sea ratificado por nuestro país, pasando a integrar la normativa de rango supralegal, tal como lo dispone la Constitución de 1994. “Será un gran respaldo para la lucha en defensa de los derechos de millones de trabajadores y trabajadoras que batallan cada día contra una de las formas más perversas de explotación y precarización laboral”, finalizó Boriotti.