El canciller ruso, Serguei Lavrov, calificó como una “señal alarmante” para Moscú las sanciones impuestas ayer por Estados Unidos a altos dirigentes iraníes, y las comparó con las que Washington impuso a Irak en 2003.

 

“Estamos preocupados con lo que sucede. Las últimas sanciones, de carácter estrictamente personal, anunciadas por la Administración (estadounidense) contra altos dirigentes de Irán son alarmantes y sugieren que la situación se desarrolla en base a un guión muy malo”, afirmó Lavrov en rueda de prensa tras reunirse con su homólogo de Maldivas, Abdulla Shahid.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, impuso ayer “duras” sanciones al líder supremo de Irán, Ali Jameneí, mientras insistía en su oferta de negociar con él y advertía que su “contención” ante las tensiones en el golfo Pérsico no durará para siempre, informó la agencia de noticias EFE.

Esta situación, señaló el ministro ruso, le recuerda al año 2003, cuando el entonces secretario de Estado, Collin Powell, presentó una probeta como prueba de la supuesta existencia de armas químicas en Irak y cuando Washington introducía continuamente sanciones contra Sadam Hussein e Irak en general.

“Recordamos en qué terminó todo”, indicó.

Lavrov también calificó de infundadas las acusaciones de Washington sobre el vínculo iraní con los recientes ataques contra buques cisterna en el estrecho de Omán, y aseguró que Moscú aboga por una investigación objetiva de los incidentes ocurridos en mayo y junio.

Señaló que Rusia se opone categóricamente a “culpar en ausencia de pruebas” a nadie.

“Las fotos borrosas que presentaron los estadounidenses, los vídeos borrosos, no han sido aceptados como pruebas infalibles no solo en Europa y en Rusia, sino que tampoco en Estados Unidos”, subrayó.

Según el ministro, los expertos independientes valoran de un modo crítico las pruebas presentadas.

También recordó que tras los debates en el Consejo de Seguridad de la ONU no se apoyó la iniciativa de EEUU de vincular directamente a Irán a estos incidentes.