“Yo voy a disfrutar de cómo te mato”: una modelo denunció que su novio trató de ahorcarla y grabó sus amenazas.  

Gritos, amenazas y el llanto desesperado de Camila Serra. Esto se escucha durante los casi seis minutos que grabó a escondidas la joven de 22 años de la pelea que tuvo el sábado pasado con quien era hasta entonces su novio.

Camila hizo la denuncia a la policía, pero también expuso su caso a través de las redes sociales porque tiene miedo. Con dos audios y fotos, en las que se pueden observar las marcas de la golpiza que recibió, contó que el empresario de 32 años trató de matarla pero sigue libre.

“Fue escalofriante, muy meditado”, dijo Camila en TN. Se refería a la discusión que tuvieron el fin de semana durante una fiesta en la casa de un amiga en común, y que puso fin a un noviazgo que había empezado hace un año. Esteban Mallorca Tebaldi se enojó porque otro de los presentes había supuestamente mirado a su novia, y descargó toda su furia sobre ella.

El acusado le gritó, la amenazó, le pegó y como si nada de todo eso hubiera sido suficiente, empezó a ahorcarla. “Yo cerré los ojos y me dispuse a morir”, confesó Camila y se le quebró la voz al recordarlo. Pero entonces escuchó una frase que encerraba toda la crueldad de la que él era capaz. “Voy a disfrutar de como te mato”, le dijo. Después le dio un beso y remató: “Disfrutá de tus últimos minutos de vida”.

Afortunadamente para ella, Mallorca Tebaldi se resbaló y se cayó al piso. Esa fue la oportunidad que le permitió a Camila salir corriendo del departamento escaleras abajo y buscar refugio en la garita de seguridad.

“Él bajó armado buscándome”, contó, e incluso cuando poco después llegó una ambulancia al lugar, atacó a uno de los médicos porque creyó que iban a asistirla a ella. “Estaba dispuesto a matarme”, aseguró Camila una y otra vez.

“Ya está libre, cuando el sábado cometió tentativa de homicidio”, cuestionó después la joven. Es por eso que a pesar de haber hecho la denuncia, también compartió lo que sufrió en las redes sociales y recurrió finalmente a los medios. “Necesitaba resguardarme porque tengo mucho miedo”, sostuvo.

El caso quedó en manos de la Fiscalía N° 11 de la ciudad, a cargo de la doctora Andrea Scanga junto a Mariana Barbitta, presidenta de la Asociación de Mujeres Penalistas de Argentina (AMPA).