La imagen se volvió viral, demostrando que el que quiere puede lograrlo. La foto fue tomada por la hermana del pequeño en la localidad correntina de Goya.
Un nene decidió realizar el trayecto habitual para ir a la escuela pese a las bajas temperaturas que se presentaron la semana pasada en Goya, Corrientes. Si bien es una imagen familiar en las zonas rurales y más aún para los docentes que trabajan allí, no es así para los chicos de las zonas urbanas.

Leonardo Javier Ayala tiene 7 años. Camina todos los días junto a su hermana Vanesa de 16, unos 400 metros desde su casa ubicada en Cuatro Bocas, hasta la ruta para tomar el colectivo que lo lleva a la escuela. Su madre falleció hace dos años y quedaron al cuidado de su padre que los impulsa a seguir estudiando.

“Nos levantamos temprano, le preparo el desayuno, lo visto y lo acompaño hasta la parada del colectivo. A nosotros nos da felicidad caminar sobre la helada porque sabemos que será un hermoso día de sol”, relató Vanesa a Vía País.

Su hermana fue la autora de la foto viral, pero un amigo de su papá envió a un grupo de WhatsApp que se compartió millones de veces. “Cuando vi la imagen no dude en publicarla, pero jamás pensé que iba a tener esta repercusión”, contó Mónica Pazos luego de publicar en su facebook y en el de la Dirección de Turismo municipal donde trabaja.

“A su corta edad nos da el ejemplo de que no hay barreras para hacer lo que hay que hacer”, escribió junto a la historia del pequeño.

La historia no tardó el tocar el corazón de todos los seguidores, quienes sólo tenían buenos deseos para con el niño. “Esos son los chicos q más estudian y logran sus metas por qué saben lo que es sacrificio. Dios bendiga a esos niños”, se expresaba Anita Guillar en el posteo de Mónica.

En los comentarios que se pudieron apreciar en las distintas publicaciones compartidas, como por ejemplo la de una página de Esquina, los docentes se expresaron y recordaron su paso por las escuelas rurales.

“Como maestra rural siempre conseguimos abrigos y calzados a todos nuestros niños que atraviesan heladas, barro o agua en días de lluvia. Más la asistencia con remedios u otras cosas que no podemos dejar d hacer por ellos. Es digno de destacar las ganas con las que concurren a la escuela”, escribió María Rosa Retamozo.

Por su parte, la mujer de un docente rural recordó: “Esa es una postal diaria. Mi esposo trabajo años en escuelas del campo. Yo me pasaba el invierno tejiéndoles pulóveres, gorras, bufandas para que les lleve a sus alumnos. Solo un maestro de campo sabe lo que es esto y como duele en el alma”, dijo Francis Ayunes.

La ayuda gubernamental tampoco tardó en llegar, pero la más importante, la del pueblo, esta en camino. “Un camionero va a pasar para regalarle una bicileta”, agregó Pazos con quien se comunican por cualquier donación al 3777604404.