Son muñecos con un software que simula el llanto y los requerimientos de los pequeños. Los entregan a jóvenes para que comprendan las responsabilidades de tener hijos.

“Esta experiencia fue demasiado dura. Ser papá o mamá no es fácil. El bebé no para de llorar y debes estar siempre al cuidado de él”, dijo Susana Ortegón, una joven que reside en Caldas, una ciudad próxima a Medellín, en Colombia, luego de velar algunas noches por el bienestar de Anthony.

El pequeño no es un ser de carne y hueso. Es un bebé robótico que la Alcaldía de aquella ciudad colombiana usa en el marco de un programa para reducir los embarazos adolescentes.

El autómata es un muñeco con la fisonomía de recién nacido que, como aquellos, llora por las noches y exige cuidados constantes. Hay que alimentarlo, cambiarle el pañal, o acomodarlo en la cuna cuando solloza. Lo hace gracias a un software especial, que imita el comportamiento de un bebé.

Simulación robótica

Emulando una iniciativa que se realizó en casi 90 países del mundo, el programa en Caldas no es obligatorio e incluye talleres, clases de educación sexual y charlas con todo el entorno familiar, además de la entrega del autómata. La movida está dirigida a escuelas públicas y privadas.

El programa no sólo apunta a chicas. Tal como dijo Miguel Ángel Suárez, un participante de 17 años, “el embarazo no es sólo responsabilidad de las mujeres”. Él cuidó durante un fin de semana a uno de estos bebés. “No tengo pensado, ni loco, hacerlo a esta edad”, aseguró Miguel Ángel, y agregó que quiere tener un trabajo para darle a su hijo, cuando llegue, una vida digna.

Según Juan Carlos Sánchez, secretario de Salud en Caldas, la estrategia rinde frutos. Cuando comenzaron a implementarla registraban 168 embarazos en jóvenes de entre 13 y 19 años. En 2018 la cifra bajó a 141.

De acuerdo al sitio Medical Xpress, el año pasado el 20% de los bebés que nacieron en Colombia fueron de madres de entre 10 y 19 años.

¿El efecto inverso?

En contra de las estadísticas que compartieron las autoridades, hay quienes dicen que la iniciativa puede tener el efecto contrario al que buscan las autoridades.

“Es una experiencia muy real, pero también puede haber personas que lo tomen de manera contraria (…) porque el bebé puede ser una compañía para ellos”, dijo Susana, una joven que participó en el programa.

En ese sentido, la fuente mencionada cita un estudio publicado en 2016 por la revista científica The Lancet, que señaló que las adolescentes que participan en estos programas en ocasiones sienten un mayor deseo de ser madres.

Aquel informe se basó en pruebas con chicas de entre 13 y 15 años en Australia a las que se les entregó el bebé robótico, y otras que recibieron clases de educación sexual; registrando mayor tasa de embarazos y abortos en el primer grupo.

Al respecto, Sánchez señaló que los robots que simulan el comportamiento de un bebé no son suficientes por sí solos, y que esa experiencia debe ser complementada con otros mecanismos y metodologías.