La más joven tenía 14 años. Ella era una más de la extensa red de menores que explotó sexualmente el financiero billonario Jeffrey Epstein, de 66 años, amigo de presidentes como Bill Clinton o Donald Trump, en sus mansiones del Upper East Side de Manhattan y de Palm Beach, en Florida.

Pagaba un buen puñado de dólares a las víctimas. En cash. Pero, para mantener e incrementar “su abastecimiento”, el presunto pedófilo entregaba cantidades extras a algunas de esas víctimas para “incentivarlas” en su misión de que le reclutaran “chicas adicionales”, de las que también abusó.

Todo empezaba como si fuera un masaje, aunque la fiscalía del distrito sur de Nueva York concluye que el final sólo era feliz para el supuesto depredador.

Así describe en la acusación presentada ayer por la fiscalía del distrito sur de Nueva York, una vez que Epstein fue detenido el sábado en el aeropuerto de Teterboro (Nueva Jersey), aún dentro de su avión privado, nada más aterrizar procedente de París.

El presunto pedófilo entregaba cantidades extras a algunas víctimas para “incentivarlas” en su misión de reclutar “chicas adicionales”, que también abusó

El multimillonario fue imputado ayer con los cargos de tráfico sexual y conspiración para crear “una extensa red de víctimas menores de edad”, de 2002 a 2005.

Una vez detenido, agentes del FBI realizaron una entrada y registró en su mansión de la calle 71 de Manhattan. Según William Sweeney, responsable del FBI, se incautaron de material diverso. Su sentido de intocable era tal que en esos hallazgos dieron con fotografías de niñas desnudas.

“Epstein era más que consciente de que las víctimas eran menores”, subrayó Geoffrey Berman, fiscal jefe del citado distrito, durante una rueda de prensa. Berman remarcó que el presunto pedófilo reclutó a las chicas “entre las más vulnerables”.

La fiscalía se ha marcado el objetivo de que Epstein siga privado de libertad. “Queremos que esté detenido hasta que se celebre el juicio”, reiteró el fiscal. Argumentó que el acusado dispone de riqueza y de medios para huir frente a una imputación que, en caso de condena, le puede suponer hasta 45 años de cárcel. El juez ha convocado para el jueves la vista para decidir una posible fianza.

“Cuando una víctima llegaba a su residencia de Nueva York, ella era generalmente escoltada a una habitación en la que había una mesa de masaje… Epstein u otros individuos les ordenaban que se desnudaran parcial o al completo antes de iniciarse el masaje. Durante el encuentro, Epstein escalaba la naturaleza y el alcance del contacto, lo que incluía, entre otras cosas, actuales sexuales como agresiones a tientas sin consentimiento y toqueteo directo de los genitales de las víctimas. Epstein acostumbraba normalmente a masturbarse durante estos encuentros, pedía a las víctimas que lo tocaran y aplicaban juguetes sexuales en los genitales de ellas”. Así se describe en el documento de acusación.

“Sus casos impactan a las conciencias. Las víctimas merecen que se haga justicia, que se les dé voz y sean escuchadas”, subrayó Berman. Este comentario se interpretó como un duro revés a Alex Acosta, hoy secretario del Departamento de Trabajo en la Casa Blanca y fiscal jefe del sur de Florida en 2008. En aquella fecha, Acosta jugó un papel determinante como intermediario para imponer una pena de 13 meses de cárcel al financiero, que cumplió saliendo seis días a la semana para ir a gestionar su negocio.

Esa intermediación de Acosta impidió que una retahíla de menores, de 70 a 80, pudieran comparecer ante el tribunal. Ese pacto estatal supuso, además, que Epstein evitará la justicia federal, donde le podía caer la perpetua.

El multimillonario se le imputa de los cargos de tráfico sexual y conspiración para crear “una extensa red de víctimas menores de edad”

En aquella época, el avión de Epstein era conocido como “Lolita Express”, por la edad de las chicas que viajaban. Uno de los pasajeros habituales era Bill Clinto, según noticias de la época.

Al hablar Donald Trump sobre su amigo en la pasada década, el actual presidente estadounidense afirmó: “Es un hombre al que le gustan las chicas bonitas como a mi y muchas están en el lado más joven”. Este domingo, Tump replicó no saber nada.

“Sin comentarios”, contestó Berman a la pregunta de si habían contado con la colaboración del príncipe Andrés, duque de York, otro de los “amigos” del acusado,

El fiscal jefe apuntó a la foto de Epstein y realizó una petición. Requirió que cualquier otra mujer que sufriera sus zarpazos no sienta miedo y contacte con los investigadores. Sweeney añadió que la sociedad no puede ignorar esto y mirar hacia otro lado. Negó luego que ese fuera un mensaje al secretario Acosta. “El villano es el adulto, no la menor”, remarcó en su respuesta. “A las víctimas que me escucha, estamos aquí por vosotras”, reiteró.