Rosario: ayer se sumó el Polideportivo 9 de Julio, en Dorrego al 3300, como sitio de albergue. Hay una gran movida en clubes para juntar ropa de abrigo.

 

Desde anoche, el operativo para garantizar el alojamiento de las personas en situación de calle ante las bajas temperaturas se trasladó al Polideportivo 9 de Julio, de Dorrego 3339. En la readecuación del espacio trabajaron operadores de las secretarías de Desarrollo Social, Salud y de Control. A lo largo del operativo de contingencia que se realizó durante el fin de semana largo se alojaron entre 40 y 47 personas cada noche, y se estima que ese número se sostendrá tanto para varones como para mujeres.

“Son centralmente personas jóvenes, varones de entre 18 y 30 años”, ratificó el coordinador del Area de Intervención de Personas en Situación de Calle, Leopoldo Duarte, quien señaló que “con tiempo se hará un diagnóstico más detallado” que permitirá determinar de qué modo se puede asistir a esas personas a mediano y largo plazo. Además, rescató el trabajo mancomunado con las organizaciones sociales y señaló que “ésta es una contingencia, en un momento crítico”.

Ante la emergencia y la falta de plazas en los refugios municipales y Sol de Noche, con poco más de 60 plazas cada uno, durante el fin de semana largo se puso en marcha un plan de contingencia. Ante la oferta espontánea de la Red de Clubes de Rosario, la ayuda comenzó a prestarse en las instalaciones del club Nueva Aurora, donde las personas en situación de calle encontraron un lugar para dormir y comida caliente. Por cuestiones operativas y para que el club pueda seguir con sus actividades, ahora estas personas serán alojadas en el Polideportivo 9 de Julio.

“El operativo continuará hasta fines de agosto”, señaló Duarte, que ayer trabajaba con los operadores de calle en la organización de la recepción de las personas que llegaban al polideportivo.

“También evaluaremos cómo darle un seguimiento, sobre todo en los casos de quienes necesitan un abordaje integral en términos de salud y de salud mental”, detalló.

De la organización también participan los voluntarios de las organizaciones sociales, con quienes se viene trabajando hace casi dos años. Duarte remarcó que “es muy momento crítico desde lo social y lo económico, donde más allá de las perspectivas diversas que podamos tener, hay que enfocarse en construir desde las coincidencias”.

Clubes y donaciones

En el Polideportivo 9 de Julio no se recibirán donaciones, pero sí lo hará la Red de Clubes de Rosario, un colectivo de instituciones.

Jeremías Salvo, presidente del Suderland de Ludueña, anticipó que “ya se reunió la ropa de abrigo y frazadas suficientes”, pero indicó que se seguirán recibiendo alimentos no perecederos en las mismas entidades.

Entre los que reciben están el propio Suderland (Camilo Aldao 528); Atlantic Sportsmen (Lavalle 936); Unión Central (Junín 1598); Malvinas Argentinas (avenida de los Trabajadores 1230); Banco de Santa Fe (27 de Febrero 370); Unión y Progreso (San Juan 3464); Tucumán (Tucumán 5650); Libertad (Felipe Moré 1150) y Calzada (San Martín 3056); El Eslabón (Sarmiento 2041); Edison (Iguazú 350 bis); Ñandú (pasaje Las Delicias 1249); Parquefield (Blanqui 2120); Banco Nación (Rondeu 2983); Lavalle (Cochabamba 4449); Calzada Oeste (Uruguay 1476); Unidos (Rueda 3379) y Boxeo (Mitre 785).

Además, el Movimiento Solidario Rosario y Televisión Litoral organizan una colecta de abrigos, frazadas, medias, buzos, ropa interior y artículos de higiene personal que se recepcionan, de lunes a viernes, de 9 a 20, en Cochabamba 845.

Mientras tanto, en la zona sur, el Club San Martín abrió sus puertas en Piedras 1302 y decidió colaborar cada noche con un plato de comida caliente y un espacio para quienes no tengan dónde dormir. “En las últimas noches fue una decena de personas la que se alojó y se entregaron unas 130 raciones de comida”, contó Mariano Romero, integrante del Movimiento Evita, que colabora con la movida a través del préstamo de las ollas y los mecheros, además de la donación de alimentos no perecederos.

Si bien indicó que quienes pasaron allí la noche son muchas personas solas, se vieron muchas familias de asentamientos como Villa Tranquila o el barrio de la Carne, que se acercaron a buscar comida. Una demanda que se disparó en el último tiempo, tal como lo señalaron sectores de la Iglesia y el gobierno provincial.