El clan Kutayni usaba una estructura legal con nueve empresas para blanquear dinero y financiar a los terroristas de Siria. También mandaban “correos humanos” con maletas llenas de dinero.


El agente T. ojea varios papeles. Sonríe. Acaba de participar en el mayor golpe a una red de financiación del yihadismo en Siria desde España. «Una trama familiar con muchos tentáculos que funcionaba como las empresas de Correa en el caso Gürtel: su caja B, su dinero negro, contabilidades paralelas, facturas falsas…», explica este policía del Grupo Operativo de Intervenciones Técnicas (GOIT). «Pero la diferencia está en que el dinero no acababa desviado en manos de políticos sino en los bolsillos de los terroristas del Frente al-Nusra (la filial siria de Al Qaeda). Y no sólo enviaban dinero…».

Cedillo del Condado, Toledo, 3.687 habitantes empadronados. El año pasado, los Kutayni, una rica familia de empresarios españoles de origen sirio, adquirieron una nave en un polígono industrial a las afueras de este pequeño pueblo. Allí guardaban desde grandes coches blindados (de la marca jeep) hasta repuestos de camiones viejos y generadores eléctricos. Todo lo compraban legalmente a través de una de sus empresas, EmirTrucks Trading. Después llevaban los coches y repuestos hasta el puerto de Valencia y desde allí, mediante otra de sus empresas de envío de contenedores, Transitaria Ibertrans Service, transportaban la mercancía hasta el puerto sirio de Latakia. Muchas veces también desembarcaban los contenedores en Turquía, Dubái y Emiratos Árabes Unidos poniendo en la hoja de ruta del barco destinos falsos.

Lo que salía de Toledo viajaba 5.000 kilómetros hasta Oriente y acababa en manos de las milicias yihadistas en la ciudad de idlib, el último bastión de los terroristas al noreste de Siria.

Hace dos semanas, la Policía Nacional desmanteló una célula yihadista y detuvo en Madrid a 10 personas en una macrooperación antiterrorista con una investigación en la que participaron 350 agentes. La organización estaba liderada por un clan familiar. A la cabeza se encontraba el empresario Fares Kutayni y tres de sus hijos: Humam, Husam y Ammar.

Los agentes llevaban dos años investigándolos por usar una estructura legal con nueve empresas para blanquear dinero y financiar a los terroristas de Siria. También por enviar coches blindados y repuestos de camiones reconvertidos en «armas de combate» en suelo hostil.

Las cifras demostradas, por ahora, refieren a100.000 euros defraudados a Hacienda. «Aunque seguramente podamos hablar de millones más adelante», dicen los funcionarios de la Agencia Tributaria que también han participado en la investigación.

El patriarca del clan, Fares Kurayni, llegó a Madrid en 1969. Aquí tuvo siete hijos y vivía con su mujer en un chalet en el municipio madrileño de San Fernando. En la comunidad musulmana en la capital, Fares era conocido por ser uno de los fundadores de la Comisión Islámica en España y de administrar la Mezquita Central de Madrid Abu-Bakr, en el barrio de Tetuán. También regentaba la carnicería de la mezquita, en cuyo despacho se reunía a menudo con su familia para gestionar los envíos de dinero y coches a Siria.

Su lugarteniente, su hijo Husam, tenía una empresa de decoración y pintura. Otro de sus hijos, Human, odontólogo de profesión, ya fue detenido en 2008 en Damasco por su vinculación con un atentado de Al Qaeda donde murieron 17 personas. Salió de prisión en 2017 y meses después volvió a Madrid con su familia. Fue entonces cuando la Policía puso el foco en los Kurayni.

«Ha sido para todos una sorpresa. Fares nunca ha manifestado ideas radicales. Todos le respetábamos y considerábamos un empresario de éxito. Era un ejemplo para nosotros», manifiesta Abdel, un sirio colega de la familia. Riay Tatary, presidente de la Comisión Islámica y amigo íntimo de Fares, también se mostró sorprendido tras la operación policial. «Si es verdad lo que se dice de ellos, que se haga justicia», afirma.

En parte del holding que había creado Fares, las empresas de compra y venta de camiones (constituidas en 2013 y con sede en el municipio de Fuente El Saz) y otras dos de promoción inmobiliaria (Dreamhome Construcciones y Alva Gestión Patrimonial), aparece como administrador único su hijo Husam. Aunque hasta julio de 2018, en una de las compañías, Emirtrucks Trading, aparecía como propietario Vicente Lamarca Sánchez, un conocido narcotraficante que fue detenido hace dos años en Venezuela después de fugarse de España. La Policía sitúa a Lamarca como «testaferro» de algunas organizaciones del clan Kutayni.

Algunas de las empresas con las que desviaban dinero para financiar el terrorismo.
La forma de operar de esta familia recuerda a varias tramas de corrupción que hemos tenido en España: desinflar (e inflar) el precio real de las facturas y desviar parte del dinero a una caja B. «Después tenían dos formas de enviar el dinero: mediante el método hawala (sistemas opaco de transferencias que no deja rastro) y enviando a Siria a personas con maletas llenas de billetes», explica uno de los agentes que ha participado en lo que han bautizado como operación Waimor.

Estas personas que llevaban el dinero han sido etiquetadas por la Policía como «correo humano». La familia Kutayni reclutaba a ciudadanos sirios y les enviaba una carta de invitación para poder venir a España. Aquí les hacían un falso contrato de trabajo en alguna de sus empresas y los alojaban y empadronaban en un piso donde vivían hasta que volvieran a su país con miles de euros en efectivo. Por ello les acusan también de trata de seres humanos y favorecimiento de la inmigración clandestina.

Ese dinero acababa en manos de Manaf Kutayni, hermano de Fares y líder del Frente Al Nusra. Otra de las personas claves en esta trama es Mohamed Galeb Kalaje (alias Abu Talha), que ya fue detenido y condenado por ser el tesorero de una célula de Al Qaeda en España relacionada con los atentados del 11-S. Galeb salió de prisión en 2006 y empezó a trabajar en el entramado empresarial de Fares.

De los 10 detenidos en la operación policial, ocho continúan en prisión provisional. El Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional instruye la causa los mantiene entre rejas sin fianza para que «no puedan eliminar pruebas». Porque la trama apunta mucho más allá de los vehículos blindados y el dinero enviado a los yihadistas sirios.