Las camelaban con lenguaje “caballeresco” y fotos ficticias, para estafarles después dinero haciéndose pasar por militares o miembros de ONG.


Se aprovechaban de la soledad de mujeres mayores, en algunos casos ancianas, las enamoraban con “un lenguaje caballeresco y galante” para, finalmente, desplumarlas.

A veces con el subterfugio de que no podían cruzar la frontera, otras veces con el engaño de que eran “militares” y necesitaban ayuda, lograron un botín de medio millón de euros con el método del ‘lover boy’… Hasta que llegó la Policía.

La Unidad Adscrita de la Policía Nacional a los juzgados de Plaza de Castilla de Madrid acaba de desarticular, según ha podido saber EL MUNDO, una banda de al menos tres nigerianos que habían estafado, en varios meses, hasta 500.000 euros a una quincena de mujeres mayores, muchas de ellas con muy humildes condiciones de vida.

La operación, ordenada por el juzgado número 6 de Instrucción de Madrid y llevada a cabo a caballo entre Alicante, Terrasa y Valencia, se ha saldado con la puesta a disposición judicial en la capital alicantina de dos personas de nacionalidad nigeriana -el tercer miembro del grupo huyó al intuir su posible detención-, tras la denuncia de varias afectadas y la rápida actuación de la Unidad Adscrita, que ha esclarecido el caso en apenas tres semanas.

Los nigerianos identificaban por medio de las redes sociales a mujeres de más de 50 años, en situación de aparente vulnerabilidad, y entraban en contacto con ellas no con las habituales ‘cartas nigerianas’ de lenguaje basto, muchas de ellas traducciones de Google Translator: por contra, usaban un lenguaje muy refinado para engatusarlas.

LAS NECESIDADES APREMIANTES
Varias de las afectadas han relatado a EL MUNDO cómo tuvo lugar la estafa. Tras el cortejo inicial, encarnando con fotos falsas de varones blancos la figura del amante o ‘lover boy’ (muy usada habitualmente en las redes de trata de personas, para prostituir mujeres), llegaba la necesidad apremiante: el ‘enamorado’ trabajaba en una ONG necesitaba dinero para cruzar una frontera y reunirse con su amada, o bien era militar y debía pagar a un superior. Los móviles del robo o bien eran caballerescos/solidarios, o directamente crematísticos: necesitaban dinero para poder cruzar unas aduanas con un coche cargado de oro.

La soledad de las víctimas, contactadas por Facebook y Twitter generalmente, hacía el resto. A una mujer le soplaron 175.000 euros en varias entregas, usando empresas legales de envío de dinero. A otra, de Carabanchel, 18.000 euros, todos sus ahorros. Los policías registraron varios pisos en Terrasa y Valencia, y las detenciones se produjeron en dos inmuebles de Alicante, donde los agentes hallaron varios portátiles, móviles de última generación, 9.000 euros en efectivo, varias básculas de precisión y droga: hachís y marihuana.

Sobre los detenidos, a disposición judicial, los cargos de estafa continuada, falsedad documental y previsiblemente organización criminal. Además, los agentes de la Unidad Adscrita, de nuevo de actualidad tras el ‘Caso Infancia Libre’, se incautaron también de una suerte de manual de las estafas cometidas por la banda, y asimismo de pruebas de la apertura de cuentas con identidades falsas llevadas a cabo por los nigerianos.