El Papa Francisco expresó al presidente de Siria, Bashar Hafez al-Assad su preocupación por la crisis humanitaria que sufre este país de Oriente Medio inmerso en una cruenta guerra civil desde el año 2011.

 

El Santo Padre trasladó su inquietud al mandatario sirio por medio de una carta entregada en mano a al-Assad por el Cardenal Peter Turkson, Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.

El Cardenal Turkson se encontró en la mañana de este lunes 22 de julio en Damasco con el presidente al-Assad, junto con una delegación en la que también estaban presentes el Cardenal Mario Zenari, Nuncio Apostólico en Siria, y el Subsecretario del Dicasterio, P. Nicola Riccardi.

Según informó a los medios de comunicación el Director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni, la carta “expresa la profunda preocupación de Su Santidad el Papa Francisco por la situación humanitaria en Siria, con particular referencia a las condiciones dramáticas de la población civil en Idlib”.

Además, según señaló el Director Editorial del Dicasterio para la Comunicación, Andrea Tornielli, la carta del Papa reclama “protección de la vida de los civiles, el fin de la catástrofe humanitaria en la región de Idlib, iniciativas concretas para un regreso seguro de los desplazados, liberación de los prisioneros y el acceso a las familias a información sobre sus seres queridos, y condiciones de humanidad para los presos políticos”.

Junto a esos pedidos, el Papa realiza también “un renovado llamado a la recuperación del diálogo y de las negociaciones, con la implicación de la comunidad internacional”.

En Idlib, localidad del norte de Siria, se están concentrando los principales combates entre el ejército sirio, junto con sus aliados rusos, y fuerzas rebeldes contrarias al régimen de al-Assad.

De hecho, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos informó de un reciente bombardeo por parte de aviones de guerra rusos sobre la ciudad que ha provocado la muerte de 19 personas y 50 heridos, la mayoría de ellos civiles.

En la región, habitan más de 3 millones de personas. Entre ellas, viven más de un millón de refugiados internos, que trataron de encontrar protección en la región porque había sido declarada desmilitarizada hace un año y ahora se encuentran atrapados en medio de los combates.