Nicolás Manno estudia en un secundario de Monte Castro. “Fue un orgullo gigante poder llevar la bandera de nuestro país”, expresó el joven.

París fue la sede de la edición 51 de las Olimpiadas Internacionales de Química y la Argentina tuvo a tres representantes, de los cuales dos lograron volver al país con medallas. Tobías Viola Aprea terminó en el puesto 105, por lo que se adjudicó la de bronce, y Nicolás Manno obtuvo la posición 15, por lo que logró el oro.

La conquista de los representantes nacionales es aún más meritoria si se tiene en cuenta que participaron 578 jóvenes de todo el planeta en la competencia, que está dirigida a estudiantes de colegios secundarios y es parte del calendario de las Olimpiadas de Ciencias.

Nicolás Manno, el oro argentino en Francia, tiene 18 años. En diálogo con TN resaltó que meterse entre los mejores del mundo “fue bastante difícil” y que tanto él como su familia lo vivieron “con mucha alegría”. “No creía que fuera a ganar”, resaltó, visiblemente orgulloso por su triunfo en el certamen, que se lleva celebra desde 1968.

Sobre la preparación que tuvo para participar y las clasificaciones a nivel local, recordó: “En el bloque de la Olimpiada Nacional uno primero tiene que pasar cuatro pruebas. Después, la última instancia fue en Córdoba y me enfrenté ante los mejores en una quinta prueba, en la Facultad de Exactas. Ahí quedó seleccionado el equipo argentino”.

Manno cursa el sexto año en la Escuena N° 27 “Hipólito Yrigoyen” en el barrio porteño de Monte Castro y consiguió el oro para el país después de nueve años. Ya había participado en la edición de 2018, en la que logró el bronce. “La medalla fue una forma de devolverle algo a todos aquellos que me apoyaron en esto. Fue también un gigante orgullo poder llevar la bandera argentina”, aseguró.

“Estamos bastante bien preparados, pero por un tema económico no podemos tener los mismos recursos que otros países. Igualmente se hace lo que se puede y más o menos la peleamos”, resaltó sobre los recursos de los argentinos que desean estudiar química. Y opinó que en “Europa es más fácil porque trabajan mucho con intercambios, a pesar de las barreras que genera el idioma”.

Los alumnos se prepararon para el certamen bajo la instrucción de Lorena Acebedo, docente de ciencias exactas en la Universidad de Buenos Aires. Como parte del reglamento, la mentora viajó con ellos y estuvo acompañándolos en la cumbre de ciencias.

Tobías Viola Aprea, que obtuvo la medalla de bronce, estudia en el Colegio Nacional Buenos Aires, mientras que el tercer argentino en viajar a París fue Alejandro Altamirano, del Instituto General San Martín de Rosario.