El terremoto, de magnitud 6,9, se registró el viernes por la noche en la isla de Java y sacó a los habitantes de Indonesia de sus casas, en particular en la capital Yakarta. Un millar de personas debieron ser evacuadas. 

La agencia nacional para la gestión de desastres naturales activó una alerta de tsunami, aunque al cabo de unas horas la canceló.

Tres de las víctimas mortales fallecieron por ataques al corazón en el momento del terremoto, indicó el sábado un portavoz de la agencia, Agus Wibowo. La cuarta habría sufrido una caída fatal al huir de su domicilio en el momento de la sacudida. Al menos cuatro personas resultaron heridas.

Los habitantes evacuados a refugios temporales, principalmente en la vecina isla de Sumatra, fueron regresando a sus hogares después de que las autoridades aseguraran que el peligro había pasado.

Más de 200 edificios resultaron dañados y más de 13 casas destruidas, precisó la agencia para la gestión de desastres.

“Hubo un ruido de trueno –sonaba como si un avión pasara por encima de nuestras cabezas– y tuve tanto miedo que me eché a correr”, explicó Isah, de 69 años, en un refugio de Pandeglang, en el suroeste de Java.

Imágenes en televisión mostraron desperfectos en edificios en varias poblaciones de la provincia de Banten, en Java.

Esta zona ya había sido golpeada en diciembre por un tsunami provocado por la erupción de un volcán, que causó más de 400 muertos.

Indonesia, un archipiélago de 17.000 islas e islotes que se formó por la convergencia de tres grandes placas tectónicas (indo-pacífica, australiana y euroasiática), está situado en el llamado cinturón de fuego del Pacífico, una zona de fuerte actividad sísmica.

El año pasado, un terremoto de magnitud 7,5 seguido de un tsunami en Palu, en las islas Célebes, dejó más de 2.200 muertos y miles de desaparecidos.

El 26 de diciembre del 2004, un violento terremoto de magnitud 9,1 azotó la provincia de Aceh, en el extremo oeste del archipiélago indonesio, y provocó un tsunami en todo el Pacífico, con un trágico saldo de más de 170.000 muertos.