LIMA.- Ahora sí fue la selección argentina de básquetbol. Con todas las letras. Un equipo enfocado, concentrado y vivaz que aplastó a los Estados Unidos al batirlo por 114-75 y se clasificó a la final de los Juegos Panamericanos. La posibilidad de conquistar el 12° oro para la delegación albiceleste llegará desde las 23 de nuestro país ante Puerto Rico.

Además de la victoria en sí misma, se igualó la máxima diferencia en la historia ante un equipo estadounidense. La anterior marca se había dado el 17 de agosto de 2001,cuando el score fue del 108-69 en un Premundial de Neuquén, una distancia también de 39 puntos, pero con menos goleo.

Estados Unidos llegó a estos Juegos Panamericanos con una formación armada con jugadores de la conferencia Big East de la NCAA. La idea consistía en armar pequeñas células de jugadores en distintos momentos del partido. Y allí estaban en la lucha tres hombres de las universidades de Providence, dos de Seton Hall y otros dos de Villanova.

Fue un puñado de voluntades, pero jamás el equipo norteamericano pudo meterse en partido; además, había llegado a estas semifinales luego de medirse con Puerto Rico, Venezuela e islas Vírgenes, tres conjuntos que cambian ataque por ataque y sin mucha estructura de juego en sistemas. Así el panorama, la estrategia de la selección de Sergio Hernández resultó un jeroglífico para los universitarios.

Vinimos a buscar el oro y tenemos una oportunidad este domingo

Luis Scola

En la noche del Coliseo Eduardo Dibos, la Argentina armó una defensa perimetral muy cerca para evitar el tiro de 3. Y como los norteamericanos no podían tirar rápido, se sentían incómodos en los ataques estacionados, en los posicionales. En esta faceta del juego, Patricio Garino y Facundo Campazzo se transformaron en estandartes de la defensa.

Gabriel Deck, impecable en defensa junto con Campazzo
Gabriel Deck, impecable en defensa junto con Campazzo Crédito: Prensa Lima 2019

Fue más que elocuente la superioridad nacional, que en el entretiempo ya se imponía 61-36. El público se levantó con grandes combinaciones, más de una volcada y un show de triples, ante un equipo universitario que asistía impávido a una paliza. Cuando el encuentro concluía, comenzaron los cánticos de “ole” ante tanta autoridad sobre el parquet.

Fue increíble la conexión que tuvimos todos juntos y la alegría que le pusimos al juego. Estamos acá por el oro, nos queda un partido más y tenemos que jugarlo con la misma mentalidad

Nicolás Laprovìttola

La Argentina venía jugando muy mal en estos Panamericanos, pero en estas semifinales ante Estados Unidos fue responsable, aplicado y se tomó el compromiso con la seriedad que requiere. Al fin de cuentas, se trata de un equipo profesional frente a un amateur como el de Estados Unidos. Al mismo tiempo, esta experiencia deja una lección importante: cuando Argentina se relajó y creyó que era más, perdió con los juveniles de México, más allá de que esa instancia tenía garantizado el primer puesto del grupo y que en su momento reservó a Scola y Campazzo.

El pasaje en voleibol

Mucho más ajustada fue la semifinal de voleibol, que no presenta su mejor formación: se impuso a Chile por 3-1 y, de esta manera, llegó a la definición del certamen de manera invicta tras acumular cuatro triunfos consecutivos.

Los parciales del encuentro, desarrollado en el Polideportivo Callao, fueron de 25-21, 23-25, 28-26 y 25-17. Nicolás Bruno resultó el máximo anotador del seleccionado con 18 puntos.

Este domingo, a partir de las 22.30, Argentina enfrentará en la final a Cuba (venció 3-0 a Brasil en la otra semifinal), al que ya le ganó en sets corridos en el inicio de la competencia.