Opinión. Un grupo de militantes animalistas irrumpió en la última Expo Rural de Palermo a manifestar en contra del maltrato animal y el modelo agropecuario en general. Lo que plantean, no sin algo de razón, es la necesidad de un cambio de paradigma cultural, económico y alimentario, en sintonía con lo que ocurre en el resto del mundo.

Analía De Luca

 

El episodio tomó relevancia a causa de unos videos virales donde se veía a gauchos corriendo a rebencazos a los mal llamados -en este caso- “veganos”.

Es cierto, el reclamo fue un poco “desubicado”. Querían generar impacto, pero todo se salió de control, según lo reconoció el propio César Guerzoni (Acción Animal) cuando dijo “queremos visibilizar un problema y no estamos encontrando cómo: si le erramos en el lugar, pedimos disculpas, pero no encontramos otra forma de que la gente pueda entender que estamos en un momento de crisis por la matanza innecesaria de animales, las torturas ilegales, la falta de control del Estado y de empatía de las personas hacia las otras especies” y que “el plan inicial era estar un máximo de dos o tres minutos, provocar el impacto e irnos”.

Además, el planteo incluye el incremento del efecto invernadero provocado por las emisiones de gases que genera el ganado, y los daños en la salud humana (colesterol, obesidad, etc.,) por el consumo excesivo de proteína de origen animal.

Sin embargo, los gauchos también tenían razón. Emiliano Caruso, jinete presente durante el altercado, les respondió: “Es como entrar a la cancha de Boca con un cartel de River o si voy a carnear un chancho adelante de ustedes. Fue una actitud desubicadísima. Fueron a hacer lío. Querían ser protagonistas, tener fama. No me podés prohibir comer carne”. Y mientras desde la propia Sociedad Rural Argentina se despegaron del episodio a través de las redes sociales rechazando el método violento utilizado por los gauchos para desalojar a los manifestantes, otras voces, como la del precandidato a presidente de la Nación Juan José Gómez Centurión publicaba en Twitter: “felicito a los gauchos que echaron a rebencazos a los veganos que violentamente intentaban impedir el normal desempeño de la Exposición Rural. De la misma forma pero con agua y gas echaremos a los violentos que corten la calle durante nuestro gobierno. ¡Viva la carne argentina!”.

 

Algunos fueron más medidos

La mediática defensora de los animales Nicole Neuman opinó que “lo que no está bien es que arranquen con rebencazos, patadas y que pasen por arriba a las personas con el caballo. Porque hemos visto en las canchas de fútbol que personas entran desnudas o hay una manifestación, y no se los saca a pelotazos. Están mal las dos cosas que sucedieron, pero no fue la manera de resolverlo”, manifestó. Y el Secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, Sergio Bergman, intentó conciliar con una solución intermedia, proponiendo un “lunes sin carne”.

El impacto, mientras, fue logrado, generando todo tipo de cobertura periodística, hasta memes que iban desde una imagen de los gauchos rebenqueando a los veganos con la leyenda “fueron a protestar y se comieron un bife a la criolla” hasta retoques en una imagen de Los Simpson donde Bart corría con una zanahoria en la mano perseguido con un Homero con boina y rebenque. Si bien quedó claro que en un primer momento la mayoría de las repercusiones eran a favor de los gauchos, los “veganos” lograron, al menos, imponer el tema en la agenda mediática.

El planteo de los animalistas es un poco más profundo: manifiestan que los argentinos son educados para consumir carne, utilizar cuero, tracción a sangre, tomar la leche y adorar el dulce de leche, sin reflexionar sobre el impacto ambiental que esta idiosincracia genera. Proponen, en tanto, reconvertir el modelo agropecuario a otro más amigable con el planeta y sostenible en el tiempo, con respeto a todas las especies animales.

Esta “nueva” grieta abierta en Palermo invita, cuanto menos, a reflexionar sobre el planteo de las nuevas generaciones, representadas sobre todo por los Millennials, quienes, después de todo, heredarán el planeta en el mediano plazo.

La solución vendrá, probablemente, de la mano del acuerdo Unión Europea Mercosur, que al contrario de lo que fantasean los ruralistas, les exigirá adaptarse a las exigencias europeas en cuanto a la producción, explotación y consumo de carnes, que están más cerca del reclamo de los animalistas de Palermo que de la posición que tomaron los gauchos.