Si bien se trata de una primaria, hay cierto clima de definición entre los votantes. Un resultado por arriba de 41% o 42% en las PASO se transformará, aun sin sumar nuevos sufragios, en más de 44% o 45% en octubre, un número suficiente para ganar la presidencia en primera vuelta. 
Cerró a las 18 la votación para las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias en todo el país. Se espera un resultado polarizado, con especial atención en la diferencia que puede obtener el candidato a presidente más votado del segundo.

Por una orden de la jueza electoral María Romilda Servini los primeros resultados se conocerán una vez que se haya contabilizado el 10% de los votos de la Provincia de Buenos Aires, la Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba.

La hiperpolarización que generó el Frente de Todos al absorber a Sergio Massa acercan la definición política a la primera vuelta electoral del 27 de octubre sin necesidad de apelar al ballotage. Para que eso ocurra, Mauricio Macri o Alberto Fernández deberían superar los 45 puntos en octubre.

Ese escenario aparece hoy más proclive para la fórmula peronista teniendo en cuenta que en la elección general no se computan votos en blanco ni impugnados. Al achicarse la torta de cómputo de votos -sin que se cuenten los blancos y los anulados-, un resultado por arriba de 41% o 42% en las PASO se transformará, aun sin sumar nuevos sufragios, en 44% o 45% en octubre, un número suficiente para ganar la presidencia en primera vuelta.

Según reveló el ministro de Interior, Rogelio Frigerio, el nivel de participación llegó al 75% del padrón, nivel similar al de 2015, cuando alcanzó 74,91%. “Ha sido una jornada ejemplar de la democracia”, dijo Frigerio. En las legislativas de 2017 el nivel fue el más bajo histórico para una PASO: 74%.

Exactamente 33.841.837 electores fueron habilitados para elegir a los candidatos que competirán el 27 de octubre. Esta es la quinta edición de las PASO. Si ningún candidato presidencial llega al 45%, o suma más de 40% de los votos con una diferencia de más de 10 puntos del segundo, se llamará a una segunda vuelta. En caso de haber un balotaje se realizará el 24 de noviembre.

La jornada electoral se desarrolló sin grandes inconvenientes. En varias meses se denunciaron faltantes de boletas y demoras en sufragar, con filas de más de una hora para entrar al cuarto oscuro. La ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, declaró que los comicios transcurrieron en “total y absoluta normalidad en todo el país”.

Además de presidente y vicepresidente de la Nación, se elegirán los aspirantes a 130 bancas de diputados nacionales en todas las provincias; y en Ciudad de Buenos Aires, Chaco, Entre Ríos, Neuquén, Río Negro, Salta, Santiago del Estero, y Tierra del Fuego, los postulantes a 24 escaños de senadores.

Estas PASO fueron una compulsa clave para la continuidad de Macri y las pretensiones del kirchnerismo de retornar al poder, tras la derrota de 2015, de la mano esta vez de Alberto Fernández. Si bien se trata de una primaria, hay cierto clima de definición entre los votantes.