No es cierto que las encuestas fallaron. Los números reales de las tendencias eran manejados por las mesas ratonas de conducción de cada espacio.

Por Pablo Benito

Desde Notife venimos mencionando los planos del Poder en los que la política en general y lo electoral en particular es, apenas, uno de ellos. Siquiera el más importante. La semana pasada mencionamos a la “Guerra Tibia” comercial entre China y EEUU, como un factor inevitable en la última semana de PASO. Nuestro país no es soberano y la afirmación es pragmática, no ideológica.

Tapas y graph televisivos mutan el lenguaje rápidamente y se adelantan a lo que viene. De la despectiva denominación de “los k”, al reconocimiento -15 % de diferencia de sufragios, mediante- de Alberto Fernández como la figura más importante de la política argentina para, por lo menos, los próximos cuatro años.

Cristina en Santa Cruz, liberando espacio y Alberto en el centro de la escena hizo una parte. La bajada de línea editorial concluyó el cuadro. Se trata un “Albertazo” y no de un “Cristinazo”. En una campaña diseñada de manera impecable. El grado de conocimiento de Alberto llegó, ayer, al 100 % y la verticalidad del espacio, también. Máximo Kirchner presentó a Massa, ante una prolija audiencia y no se escuchó ni un silbido. Tampoco se escuchó “vamos a volver” porque la dirigencia dio señales de que eso no es posible.
CFK “fue”, en la medida de lo que era. La decisión fue de ambos, pero las condiciones para que el traspaso, de simpatía, sea inevitable, fue construido y determinado por el.

Alberto Fernández seguirá con el ajuste y el FMI tiene una figura de recambio para ejecutarlo. Los recursos naturales de nuestro país son lo que importa, no el pago de la deuda. Macri hizo, ya, lo propio.

Poder real-vía judicial

Alberto Fernández seguirá con el ajuste y el FMI tiene una figura de recambio para ejecutarlo. Los recursos naturales de nuestro país son lo que importa, no el pago de la deuda. Macri hizo, ya, lo propio.

Situación que determina lo que viene en la Argentina y lo que sucedió como para que Macri hoy sea presidente de los argentinos. Algo impensado en 2015. El ciclo de los “populismos” en América Latina se agotaban y el Poder real jugaba fuerte para que así sea. En Brasil, con el impeachment vergonzoso y la posterior detención proscriptiva de Lula. En Ecuador, con la presión sobre Lenin Moreno para traicionar a Correa -quien lo llevó a la presidencia- y en Venezuela con el reparto, acordado, de los recursos naturales entre China, Rusia Gran Bretaña y EEUU y la extinción -de soberanía real- del ególatra inmaduro, Maduro. Quedó Evo Morales aguantando los trapos, pero no es el mismo Evo que expulsó a los diplomáticos norteamericanos de Bolivia, en el comienzo de su era. No es un Evo más aggiornado, sino un líder en una nueva etapa del desarrollo de una nación a la que supo sacar de la indigencia para ubicarla en la pobreza estructural. Logro para nada menor.

 

El “Alberto”

Claro está que Alberto Fernández es el personaje que más cerraba al Poder real. En los primeros días de la formalización de la fórmula, obviamente, se lo mostró como un títere de Cristina. Con el pasar de las semanas la realidad fue, proporcionalmente, inversa. Y aportaron todos desde el abandono de sus egos, por decisión propia o presión.

Boudou no escribió cartas épicas desde la cárcel. De Vido abandonó la amenaza a sus ex compañeros. D’Elia dejó el Twitter y Aníbal Fernández hizo el papel de malo contra Vidal en un exabrupto deliberado, siendo llamado a la cordura por Kicillof y Alberto Fernández. De manual.

Cristina se guardó el aporte de ese 30 % bajo la almohada y el peronismo en los medios y en el territorio se clavó el modo electoral. Para internas ya habrá tiempo.

El abandono de los egos no es un cambio del modo de hacer política sino el de encarar una elección para ganarla. Cuando se sabe que hay chances de hacerlo.

El abandono de los egos no es un cambio del modo de hacer política sino el de encarar una elección para ganarla. Cuando se sabe que hay chances de hacerlo.

El más piamontés de los pragmáticos lo entendió muy bien y reunió a los gobernadores -a sus aparatos electorales- en la firma del acuerdo entre Alberto y los electos y actuales jefes distritales.

 

Muerto el rey, ¡viva el rey!

También la contribución a los números -la derrota oficialista era inevitable- la hicieron los integrantes de la coalición gobernante, Cambiemos. En nuestra propia provincia la campaña del radicalismo universitario, por ejemplo, fue nula. Se puede decir que el golpe de las elecciones provinciales dejó “grogui” a los referentes. Lo cierto es que no hubo siquiera un acompañamiento. Hace rato la derrota de Cambiemos está determinada por la realidad económica, asfixiante, del país. Los porcentajes no responden al armado electoral, mejor o peor, fue la realidad la que hizo que la ingeniería, de uno y otro, sea lo que culminó siendo.

Massa decidió su salto, encuestas en mano. Massa fue el detalle que decidió a los jefes del conurbano a alinearse, para defender lo propio, en su territorio. Si el tigrense, tomaba una decisión no era para salvar al país ni por coherencia con sus ideas. Massa se arriesgaba a perder todo yendo, nuevamente, como “quitador” de votos.

Pichetto no fue una mala jugada de Macri… fue la única posible en un esquema perdedor.

 

Encuestas

No es cierto que las encuestas fallaron. Los números reales de las tendencias eran manejados por las mesas ratonas de conducción de cada espacio. Dar a conocer los resultados no convenía a nadie. A Macri, como oficialista, por la estampida que podría ocurrir antes de las PASO, en su propio gobierno. La incertidumbre electoral podría afectar a la timba financiera y disparar tasas y monedas. En este punto, tampoco a un casi seguro- próximo presidente le convenía. El nuevo “albertismo” sólo temía a una cosa: “El fraude” y para eso necesitaba justificar una estructura de fiscales bien armada y atenta. En las estructuras electorales se sabe que el “ya ganamos” es lo peor que puede pasarle al control de parte del voto.

Si sabía lo que ocurriría en las urnas, desde el mismo momento en que se comunicó la fórmula “Fernandez-Fernandez”. La realidad es que el ciudadano la está pasando mal y también queda claro que el presidente no tiene un plan B frente a la recesión algunos dudan de que haya existido un plan A.

Comodoro Py también se unió al “Albertismo” y no contribuyó a, por ejemplo, apurar condenas o escupir noticia de “los k” en tribunales.

La Justicia no depende, estructuralmente, del Ejecutivo. Depende del Poder real y pretende, en sus alianzas intrapoderes, jugar a ganador. Así lo hizo, así se comporta históricamente. ¿Por qué sería distinto ahora?

Comodoro Py también se unió al “Albertismo” y no contribuyó a, por ejemplo, apurar condenas o escupir noticia de “los k” en tribunales.

Octubre

Nada parece indicar que la tendencia se revierta en dos meses. Más bien todo lo contrario. Cuando las olas son muy altas de un lado y demasiado bajas del otro, surfear se hace más factible allí en donde las condiciones ayudan.

Alberto Fernandez deberá hacer la campaña fuera del país y dentro con los poderes exógenos en una estructura nacional sumamente permeable a las vicisitudes de la guerra comercial China EEUU. Se sabe que Alberto es embajada. Y que embajada, en Argentina, es referente a Norteamérica. Pero ya no es un político con aspiraciones, es el presidente casi electo y casi en ejercicio.

Como dijimos en el número anterior, Argentina necesita afianzar lazos con el bloque de la Ruta de la seda (China, Rusia, India, Turquía… hacia Europa) para negociar con algo de independencia frente al FMI y la deuda generada en estos años de manera exponencial.
Veremos a un Alberto activo dando señales al sector externo y a un Macri negociando el fin de mandato y su situación judicial. Guste o no, cumplió con Cristina y ella está libre, con fueros y sus hijos a salvo. La muerte de Franco facilitó el pacto, futuro, de impunidad.

Ya lo advirtió Alberto y es la forma de limpiar el paso a la historia del kirchnerismo. Es posible que paguen los jueces. Algunos.

Los ciclos regionales lo demuestran y algo de eso comenzó a ocurrir en el propio Brasil a partir de que la inteligencia política, comenzó a filtrar audios de la trampa judiciales. Audios que siempre tuvo.

El momento del país necesita un acuerdo para que el nuevo gobierno tenga un apoyo superlativo de la voluntad popular. Octubre, no hay indicios de lo contrario, definirá un gobierno sin ballotage y seguramente con “la mitad más uno” de apoyo por el sufragio.