El Partido Aprista Peruano (PAP) resolvió impulsar en el Congreso la destitución del presidente Martín Vizcarra, en medio de una aguda crisis en la relación entre el Ejecutivo y el parlamento, y pese al mayoritario rechazo de la ciudadanía a esa alternativa, según una encuesta privada.

El plenario nacional del PAP aprobó anoche, “por unanimidad, respaldar la propuesta de presentar moción de vacancia de la Presidencia de la República”, informó el legislador aprista Mauricio Mulder en su cuenta en Twitter.

Mulder es el autor de la iniciativa aprobada por la dirección de su partido pero cuestionada por sus compañeros de bancada Luciana León y Jorge del Castillo, que la calificaron como inconveniente y poco democrática, según la agencia de noticias EFE.

La destitución de Vizcarra es rechazada por 69% de los peruanos y apoyada por 27%, según un sondeo de la firma Ipsos publicado hoy por el diario limeño El Comercio, que reveló además que 72% respalda la propuesta del mandatario de acortar el período actual de gobierno.

El PAP responde con la moción de vacancia al proyecto enviado hace 20 días por Vizcarra al Congreso con el fin de anticipar un año -a abril de 2020- las elecciones para escoger a su sucesor y renovar íntegramente el parlamento unicameral, cuyo mandato coincide cronológicamente con el del Ejecutivo.

A la vez, Vizcarra decidió promover el adelantamiento de los comicios generales luego de que el Congreso introdujera modificaciones -que el mandatario juzgó cruciales- a un proyecto de reforma política destinado a profundizar el combate a la corrupción administrativa.

El jefe del Estado había forzado al Congreso a tratar su proyecto de reforma política al solicitarle una moción de confianza al respecto y advertir que si le era denegada, disolvería el parlamento.

La Constitución faculta -no obliga- al presidente a disolver al Congreso si éste deniega dos veces la confianza al gabinete durante un período de gobierno y eso ya había ocurrido en 2017, cuando el mandatario todavía era Pedro Pablo Kuczynski.

Vizcarra, que hasta entonces era el primer vicepresidente del gobierno, sucedió en marzo de 2018 a Kuczynski, cuando este renunció para evitar ser destituido en el segundo proceso de juicio político que el Congreso le había formado en tres meses.

El actual mandatario heredó de su antecesor una relación conflictiva con el parlamento, dominado por el partido fujimorista Fuerza Popular (FP), primero con mayoría propia y ahora, tras algunas escisiones, con holgada primera minoría, con 54 bancas sobre 130 totales.

En tanto, la agrupación oficialista Peruanos Por el Kambio (PPK) tenía un bloque muy pequeño -apenas siete escaños- que perdió la semana pasada, con la renuncia de tres legisladores, entre ellos la también vicepresidenta del gobierno, Mercedes Aráoz. Para funcionar como tal, un bloque debe tener al menos cinco congresistas.

Cuando Vizcarra anunció su idea de adelantar las elecciones, Aráoz opinó que no le parecía conveniente y voceros de la bancada de PPK advirtieron que no habían sido consultados sobre la iniciativa.

El PAP, que no cuenta con un bloque parlamentario numeroso -apenas cinco legisladores-, tiene sin embargo fluida relación con FP y con otras bancadas pequeñas y legisladores independientes.

Se trata de la versión actual de la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), fundada por Víctor Haya de la Torre en 1924 con orientación centroizquierdista, que llegó a ser uno de los partidos más numerosos de América latina y en las últimas dos décadas viró a la centroderecha de la mano del dos veces ex presidente Alan García, que lo condujo hasta su fallecimiento, en abril pasado.