El nene de cuatro años fue colgado de un puente y murió por asfixia.

La situación del único detenido por el crimen de Benjamín Amaya, el nene que encontraron colgado de un puente en Tucumán, es cada vez más complicada. Los investigadores encontraron un cable en su casa similar al que usaron para ahorcar a la víctima. En tanto, empieza a develarse la mayor incógnita del caso: el móvil.

El testimonio de una vecina que vive enfrente de la vivienda del abuelastro de Benjamín podría ser la clave para conocer finalmente la trama detrás del crimen. En diálogo con el programa “Buen Día” de La Gaceta, la mujer recordó que hace una o dos semanas había sido testigo de una fuerte discusión entre el hombre y el detenido, su hermano Cristian Argañaraz.

La vecina contó que la pelea fue muy fuerte y a los gritos, y que vio a Argañaraz salir corriendo del domicilio del abuelastro del nene asesinado. Los dos episodios no tardaron en ser vinculados: “No creo que haya sido un ajuste de cuentas, pero sí una venganza por la pelea que tuvieron”.

Además, la mujer confirmó que haber visto al acusado caminar de la mano del nene el día del crimen. Argañaraz, según trascendió, tiene problemas de desarrollo y una contextura física pequeña por no haber recibido una alimentación adecuada en su niñez y eso coincide con la sospecha de que el autor era un menor.

La principal hipótesis del caso sostiene que Argañaraz intentó abusar de Benjamín pero no pudo y, ante la posibilidad de que el nene lo denunciara, lo colgó del puente cuando todavía estaba vivo. Otro indicio que se le volvió en contra, fue un pedazo de cable que incautaron en los allanamientos que se hicieron en las últimas horas en su casa. El elemento secuestrado es parecido al que tenía “Benja” alrededor del cuello.

Argañaraz no tendría antecedentes ni problemas de adicción. Es uno de los 10 hermanos del abuelastro de la víctima, y vive a unas tres cuadras de su casa. En las próximas horas, la testigo deberá ratificar, o no, sus dichos ante la Justicia.