Los animales ocuparon cuatro filas y en el intervalo los llevaron a la vereda a hacer pis.

 

La tierna escena tuvo como finalidad entrenar a los animales para que puedan acompañar a sus dueños cuando quieran ir a ver una obra de teatro.

“Nos da la oportunidad de exponer a los perros a diferentes estímulos como luces, ruidos fuertes y diferentes movimientos. Nos permite lograr que los perros permanezcan relajados en espacios reducidos durante un largo período de tiempo, explicó a la radio CBC Laura Mackenzie, dueña de K-9 Country Inn Working Service Dogs, donde se entrena a los perros.

Los perros lazarillos en plena función. (Foto: K-9 Country Inn Working Service Dogs).

Por su parte, Ann Swerdfager, vocera del festival dijo que “todos los perros se portaron maravillosamente bien”.

“Estaba en el vestíbulo cuando entraron, luego se sentaron, se levantaron en el intermedio y regresaron, todas las cosas que aprendemos como humanos cuando comenzamos a ir al teatro”, remarcó en alusión a que durante el intervalo, los animales fueron llevados a hacer pis a la vereda.

También Swerdfager dijo que tener a los animales en la audiencia también fue bueno para los artistas, especialmente un espectáculo como Billy Elliot que involucra a niños actores, porque los acostumbra a tener perros de servicio en la audiencia.

“Es maravilloso que ir al teatro se considere una de las cosas para las que quieres entrenar a un perro de servicio, en lugar de pensar que el teatro está fuera del alcance de las personas que requieren un animal de servicio, porque no lo es”, concluyó la mujer.