Los números expresan una crisis muy profunda del sector, que busca nuevos impulsos con un pedido al Concejo para modificar la normativa. Trabajadores del rubro admiten que recaudan un 50% menos que hace dos años atrás.

 

De las 500 chapas de remises otorgadas por el Ejecutivo para trabajar por las calles rosarinas, sólo 196 están activas, y otras 86 están en caución en manos del municipio. La situación de crisis en el rubro provocó que ayer un sector de las agencias propusiera en el Concejo Municipal la sanción de una nueva ordenanza donde se facilite el ingreso de autos a través de un canon. “Sólo dos de las diez agencias habilitadas se reparten el 70 por ciento de las licencias, la gran mayoría no las explotan los titulares y las alquilan a 3.500 pesos mensuales”, señalaron los representantes del sector.

El servicio de remises funciona literalmente a media máquina. Así lo confirman los datos oficiales de la subsecretaría de Transporte y Movilidad del municipio. De los 500 permisos, sólo 196 están activos en la actualidad. Existen otros 86 en caución por diversos motivos (cambio unidad, choque, vacaciones, etc). Es decir la mitad, están en las calles, y el resto en desuso: 282 chapas de 500.

La realidad se refleja en los testimonios de los trabajadores del sector. “Hay muchos que trabajan el puerta a puerta porque conviene. Y eso explica en parte por qué no hay remís con chapa buscando viajes en la calle como una forma de combatir los truchos”, explicó Luis a este diario.

El remisero admitió que los coches ilegales ingresan y trasladan pasajeros de lugares donde ni el taxi ni el remís habilitado llegan, pero dijo a su vez que no existe tanta diferencia de costos entre unos y otros. Entre el miedo a ser perseguidos y agredidos y los costos para estar encuadrados, muchos que tienen un autoplan pendiente y necesitan un ingreso extra para saldar deudas y generar ingresos, no ven condiciones en la actualidad.

“La recaudación diaria oscila. Hay días de dos mil pesos, otros de 3.500, y en horario nocturno todo se reduce al centro y macrocentro. La caída ya se venía dando”, dijo un remisero para estimar que la baja es del 25 por ciento comparado con los últimos cinco años.

“Hoy avanzó la ilegalidad. La gente devuelve las chapas porque no recauda, tiene que mantener un auto gama media, monotributo, reloj y canon. Haciendo números muchos se quedan en la ilegalidad”, comentó otro trabajador del sector.

Matías Vuletich titular del Sindicato de Conductores de Remises explicó que muchos de los remiseros se vuelcan a las cuentas corrientes. “Estar en un remís no es tentador, primero por la competencia desleal, y segundo por la pérdida de los espacios públicos para tener paradas. Hemos solicitado una en la terminal de Ómnibus y no tuvimos respuestas”, graficó, para luego comparar la caída en la recaudación a bordo de las unidades: “Cayó el 50 por ciento. Con la inflación que hay estamos obteniendo lo mismo que hace dos años atrás”.

Agencieros

El ex concejal y apoderado de una de las empresas, José Bonacci, llegó ayer a la comisión de Servicios Públicos del Concejo acompañado por otros referentes como Néstor Yofra, Luis Cano y Rubén Ferrari.

El encuentro fue presidido por el titular de esta comisión, e intendente electo Pablo Javkin, la macrista Renata Ghilotti, los justicialistas Eduardo Toniolli y Osvaldo Miatello y los socialistas Verónica Irizar y Enrique Estévez.

“Lentamente la actividad va muriendo”, advirtieron los remiseros para proponer en un proyecto una serie de medidas para “la adecuación del modelo de negocio actual”.

Según indicaron las agencias habilitadas son 10 y “sólo dos de ellas se reparten el 70 por ciento de las licencias habilitadas, por lo que las otras ocho no pueden sobrevivir sin la complementación de móviles no habilitados”.

También señalaron que existe un mercado de alquiler de licencias a razón de 3.500 pesos mensuales cada una, mientras que un 30 por ciento de las chapas “las explotan sus titulares pero están a punto de dejar de prestar el servicio”.

Para Ghilotti, la ordenanza que hoy regula a los remises “está desactualizada y el sistema de traslados necesita integralmente mirarse. Con la irrupción de las aplicaciones debemos definir qué hacemos, y en forma general dejar de poner parches”.

Miatello se mostró proclive a corregir la normativa vigente y puso énfasis en mejorar el control contra los remises truchos, “uno de los principales problemas que acentúa la crisis del sector”.

Javkin cuestionó que la actividad se rija por una ordenanza de los 90 “donde los servicios se pedían sólo por teléfono” y planteó el problema de la figura de chapas intransferibles “muchas a cargo de personas septuagenarais u octogenarias. Hay varias cosas a repasar y para ello también queremos escuchar a peones y remiseros”.

En la misma línea se pronunció Irizar. “Hay temas atendibles para estudiar con profundidad y adaptarlas a las ordenanzas de taxis y remises. Ver cómo se pueden transferir las chapas con sus condiciones y requisitos”, finalizó.