La asistencia alimentaria y sanitaria pasaron a ser la prioridad, pero también allí se pone la lupa ante la disparada en los costos de funcionamiento.

 

Dos semanas atrás, el municipio puso en marcha un plan de reducción de gastos para garantizar el cumplimiento de la cláusula gatillo con los empleados públicos, y la ayuda social. Pero en ese marco, también se llevó adelante una reasignación de partidas precisamente en esta última área.

La decisión de la intendenta Mónica Fein, tras la primera de las devaluaciones provocadas luego del resultado electoral de las internas presidenciales, tuvo como objetivo recortar todo lo que no fuera imprescindible.

La licitación de nuevas obras fue lo primero en frenarse, junto con la contratación de vehículos, servicios y adicionales. También se suspendió todo nuevo contrato y compra de bienes de capital, así como se implementó un congelamiento de salarios del personal político y de gabinete hasta el 10 de diciembre.

Si bien la prioridad pasó a ser los recursos destinados al gasto social -asistencia alimentaria-, salud y sostenimiento de servicios públicos indispensables, el salvaje salto inflacionario obligó a hacer algunos retoques también en este rubro.

Por ejemplo, se dejaron de comprar viandas armadas para comedores escolares, y en cambio se pasó a comprar insumos para elaborarlas internamente. Comenzó una revisión de proveedores y se cambió a marcas más económicas. También se redujo sensiblemente la compra de insumos no imprescindibles.

“En los centros barriales que se compraba determinada cantidad de pinturitas, cuadernos, juegos, ahora se bajó a la mitad, o se postergó hasta el año que viene”, señaló María Laura Capilla, secretaria de Desarrollo Social. “La idea es sostener todas las actividades como hasta ahora, pero por la compleja situación económica, se requieren bajar costos para garantizar el funcionamiento pleno”, aclaró.

En diálogo con Vía Rosario, la funcionaria remarcó que los costos para mantener abiertas las instituciones subieron enormemente entre comienzos de año y agosto, pero que para el municipio es prioritario sostenerlos. De ahí que se hagan sacrificios en otros aspectos. “Los ajustes se dan en todo aquello que no impida el normal funcionamiento de la entidad”, manifestó.

Con los recortes, la Municipalidad pretende además reunir recursos para hacer frente al bestial incremento en los costos de insumos médicos, sostener el programa de consumo masivo Precios Justos y evitar nuevos incrementos impositivos.