Las sospechas de los investigadores apuntan a que el crimen de la docente de 53 años podría tener “tintes mafiosos”, aunque no se conocieron otros detalles de esa eventual trama.

 

La policía de Salta detuvo a un adolescente de 15 años por su presunta participación en el crimen de la docente Sandra Palomo, quien fue encontrada muerta a golpes y puñaladas en un descampado del barrio Don Emilio, de la capital provincial.

La detención del menor sospechoso se produjo este lunes y según trascendió, habría sido filmado mientras conducía la camioneta en la que la víctima salió de su casa el sábado pasado, para ser encontrada asesinada el día siguiente.

El menor detenido, si bien es vecino de la docente en el barrio Tres Cerritos, no tendría ninguna relación con la víctima ni con ninguno de sus tres hijos de 18, 22 y 25 años, según pudieron establecer los investigadores del caso.

El joven quedó a disposición de la fiscal María Luján Sodero Calvet, que se encuentra a cargo de la investigación del femicidio.

En tanto, trascendió que las sospechas de los investigadores apuntan a que el crimen de la docente de 53 años podría tener “tintes mafiosos”, aunque no se conocieron otros detalles de esa eventual trama.

Según la información difundida por el sitio del diario El Tribuno, se infiere que el adolescente habría tomado parte en el crimen que habría sido concretado entre varias personas, entre las que se sospecha que por lo menos había un mayor de edad.

El cuerpo de Palomo fue encontrado este domingo al mediodía cerca del río Arenales y por la noche de la misma jornada fue reconocido por uno los hijos de la víctima.

El cadáver, con signos de violencia extrema, se encontraba oculto en la maleza, boca abajo y fue hallado por una vecina que se acercó al lugar para buscar un caballo, indicó el portal del diario El Tribuno.

La docente había salido un día antes de su casa a bordo de su camioneta, para realizar compras relacionadas con el cumpleaños de su nieto.

El vehículo fue encontrado antes que su cuerpo abandonado a unos cien metros de su domicilio, con manchas de sangre y rastros de arañazos.