El papa Francisco alarmó sobre “la deforestación excesiva” de Madagascar, y sugirió a las autoridades crear empleos respetuosos con el medioambiente para sacar a la población de una precariedad “inhumana”.


El papa advirtió contra la deforestación excesiva, por los incendios y la tala masiva de árboles, que pone en peligro el futuro de Madagascar, durante el discurso que pronunció ante las autoridades en su primer día de agenda oficial en el país. Añadió que la rápida deforestación y la reducción de la biodiversidad en cada país no deben ser tratadas como asuntos locales, ya que amenazan el futuro de todo el planeta.

Francisco alentó al país a luchar contra “la corrupción y la especulación que aumentan la desigualdad social”. La única solución, a su parecer, es “crear empleos y actividades generadoras de ingresos que respeten el medioambiente y ayuden a las personas a salir de la pobreza”.

El pontífice pronunció su discurso ante centenares de autoridades y diplomáticos e hizo hincapié en un problema que afecta a Madagascar, a una gran parte de los países africanos y que se ha puesto de manifiesto con los últimos incendios en el Amazonas: la deforestación. “Los últimos bosques están amenazados por incendios forestales, caza furtiva, la tala de valiosos bosques sin restricciones. La flora y biodiversidad animal está en peligro por el contrabando y exportación ilegal”, dijo el papa Francisco.

Madagascar se encuentra entre los veinte países más pobres del mundo, según el índice de desarrollo humano (IDH), con el 70 por ciento de la población que vive con menos de dos dólares al día, y una alta desnutrición infantil en niños de 0 a 5 años, según la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Francisco abogó por la necesidad de establecer todas las mediaciones estructurales que garanticen una mejor distribución de los ingresos y una promoción integral de todos los habitantes, especialmente de los más pobres. Pero subrayó que el desarrollo integral de un país tiene que ir unido a la protección del medio ambiente, porque “no hay crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socioambiental”.