Sin embargo, el porcentaje de faltas a clases por parte de los maestros en la provincia continúa siendo alto.


Más de 800 millones de pesos ahorrados y una disminución de licencias apócrifas en un 50%, son las consecuencias que generaron el involucramiento del Ministerio de Educación de la Provincia en el flagelo del ausentismo docente. En los últimos años se disminuyó de un “histórico 18% a un 9%” aseguraron desde la cartera. Pese a que pareciera ser una buena noticia, la realidad es que el porcentaje sigue siendo alto.

¿Cómo se logró?; “se armó una estrategia de control articulada con auditorías, colegios médicos, Migraciones, entre otros, y se fue, paulatinamente, disminuyendo el porcentaje de licencias que evidentemente eran falsas”, describieron a este medio desde el Ministerio.

Lo que puede leerse como una disputa de criterios entre los sindicatos y el Gobierno no pasa desapercibido en el humor social y en su opinión sobre cómo afecta a la Educación del país el ausentismo.

La última encuesta al respecto fue realizada hace un año por la consultora Grupo de Opinión Pública (GOP) entre el 26 de marzo y el 5 de abril. Incluye diversas preguntas relacionadas con la educación. Consultados sobre si el ausentismo de los docentes es muy alto y afecta la calidad de la enseñanza, el 44,6% dijo estar de acuerdo y el 30% “muy de acuerdo”. Apenas el 8,5% afirma no estar nada de acuerdo.

Fue en 2018 cuando se desencadenó un escándalo por 29 casos de docentes que estaban sin trabajar por supuestas dolencias, pero el Ministerio corroboró que se encontraban de viaje fuera del país, justo en época del Mundial de Rusia. Inclusive, denunciaron penalmente a una docente por presunta adulteración de documento público en el que modificó los días de licencia por enfermedad otorgados por un profesional.

Denuncia docente
Lograr depurar el sistema fraudulento que se escondía debajo de las licencias médicas de los docentes fue muy arduo. “Realizamos un convenio con la facultad de Ciencias Médicas de la UNR y diseñamos un programa de diagnóstico médico para controlar de manera más eficiente las licencias que se otorgaban, las distintas enfermedades y los tiempos otorgados para la recuperación de los docentes”, contó a Rosario Nuestro el subsecretario de Recursos Humanos del Ministerio de Educación de la Provincia, Pablo Fernández.

En el largo proceso para intentar encauzar la situación comenzaron a descubrir una enorme cantidad de irregularidades, al punto de que “presentamos en la Justicia entre 190 y 200 expedientes entre el 2015 y 2019 por diferentes delitos como una red de ventas de licencias, docentes con licencias de enfermo pero que estaban de viaje en el exterior, entre tantas otras”, relató el subsecretario.

Tras una intervención rupturista del Ministerio de Educación, el sistema de control comenzó a funcionar de forma más rígida, con menos fisuras, articulando acciones con la UNR, Migraciones y, curiosamente, “los mismos docentes comenzaron a controlarse entre sí”, aseguró Fernández y añadió: “Nos llegan unas 10 denuncias semanales de docentes que denuncian a otros docentes, de las cuales el 50% se confirman”.

La inmensa mayoría de los maestros trabajan con pasión y responsabilidad en la titánica tarea que implica educar en este país y en este contexto crítico. Por eso, “son muchos los que se indignan cuando ven que algunos colegas hacen las cosas mal, por eso generamos un sistema de denuncia anónima mediante el cual se puede denunciar a algún trabajador que esté infringiendo con sus deberes”, explicó el funcionario.

Esta suerte de control social sobre los docentes no es suficiente. “El ausentismo es un problema multicausal, sabemos que debemos ejecutar políticas en conjunto para poder abordar el problema, porque si bien hemos reducido de un casi 40% cuando tomamos la gestión a un 9% de ausentismo docente, no quiere decir que se mantenga a la baja o no vuelva a incrementarse; el trabajo debe ser riguroso y constante”, cerró el subsecretario de Recursos Humanos.