Francia es el único país en el que se conmemora en un día distinto, el 7 de julio.
Llegó el día en el que las dietas deben aceptar un permitido: este viernes se celebra el Día Internacional del Chocolate y todos deberían tener el pase libre para darle por lo menos, un mordisco.

Este homenaje hacia el alimento tan sagrado para muchos, se dispuso en el año 1995 por parte de La Academia Francesa de Maestros Chocolateros, con la finalidad de celebrar a este dulce a partir del grano de cacao, y en coincidencia con la fecha en la que nació el autor de la novela Charlile y la fábrica de chocolate (1964).

Por su parte, el mismo día también coincide con el del nacimiento de Milton S. Hershey (1857 – 1945), el fundador Hershey Chocolate Company, la empresa chocolatera de Estados Unidos. Si bien todo esto grita “movida de marketing”, fue la Asociación Nacional de Confiteros quien estableció la fecha conmemorativa.

No obstante, la fecha que fue designada por la Asociación, generó controversia ya que la agrupación con sede en Francia, estableció junto con la Organización Internacional de los Productores de Cacao conmemorar al chocolate junto al Día Mundial del Cacao: el 7 de julio, que hace referencia a la llegada del cacao desde América a Europa en 1550. De esta manera, solo se festeja en esta fecha, en Francia.

Lo que para algunos está mal, para otros está bien, y muy bien. Comer chocolate, tiene sus beneficios: el chocolate, el cacao, atribuye algunos nutrientes específicos del cacao en forma natural. No obstante, uno de los agregados en en el chocolate que conseguimos en los quioscos, es el aminoácido triptófano, precursor de la hormona serotonina productora sensación de bienestar y demás ondas placenteras.

Si sos uno de los fanáticos del chocolate y querés visitar en distintas partes del mundo el sabor original de cada uno de estos alimentos, Vía Gourmet, te lo cuenta.