Es la intervención hídrica construida en el marco de la obra de refuncionalización del cantero central de la avenida. Mitiga históricos anegamientos en ese sector. Hay tres retardadores pluviales que acumulan hasta 380.000 litros de agua al momento de la lluvia. “Cuando se culmine toda la obra las historias de las lluvias en esa esquina serán anécdotas del pasado. Estos son los resultados del trabajo que hicimos los santafesinos estos años y el legado que dejamos a las generaciones futuras”, dijo el intendente José Corral.


Para los vecinos de barrio Roma la lluvia de este lunes por la madrugada no fue una más. Después de décadas, la histórica postal del badén de Avenida Freyre y Catamarca se transformó. A partir de la intervención realizada por el Gobierno de la Ciudad, en el marco de la refuncionalización del corredor, de aquella esquina que tras una una precipitación permanecía cubierta de agua y cortada al tránsito por horas, pasó a ser una más como otras de la ciudad, donde en pocos minutos el agua escurre y los autos siguen circulando.

“Estos son los resultados del trabajo que hicimos los santafesinos estos años. Es el legado que dejamos a las generaciones futuras. Cuando se culmine la obra las historias de las lluvias en esa esquina serán anécdotas del pasado”, afirmó el intendente José Corral al referirse a la mejora.

“A partir del proyecto de refuncionalización de Avenida Freyre, y tal como lo planteó José, se buscó una alternativa al problema recurrente de anegamiento que se generaba en esa esquina de Catamarca cada vez que llovía. Así se proyectó toda una batería de desagües en el cantero central de la avenida, generando debajo de la calzada y sobre los canteros un volumen de acumulación, que equilibra el volumen de almacenamiento que había en los badenes”, contó por su parte el secretario de Recursos Hídricos, Felipe Franco.

En ese sentido explicó que “al momento de la lluvia, todas las bocas de tormenta comienzan a captar y dirigir el agua hacia el conducto existente en calle Catamarca, que luego lleva el agua hacia los reservorios. Cuando el caudal es mayor al volumen que puede transportar ese desagüe, los retardadores empiezan a acumular el excedente, hasta tanto disminuya la intensidad o pare la lluvia. Entonces, la situación comienza a restablecerse a medida que el desagüe sigue evacuando, hasta volver a la situación original, en la cual los retardadores quedan vacíos”, explicó.

Cambio

Felipe Franco, destacó: “Con la lluvia del lunes, con un promedio similar a otras que hemos tenido, antes se formaba una laguna que permanecía un par de horas, lo que obligaba a interrumpir el tránsito. Hoy por hoy, a partir de toda esta intervención, lo que comprobamos es que esa situación ya no se produjo. La calle siguió siendo transitable y en menos de una hora, prácticamente, en los alrededores no había inconvenientes. Desde este punto de vista, el amortiguador cumplió su cometido”, afirmó.

Todo el sistema está calculado según lo normado en la ordenanza 11959 sobre retardadores pluviales, que determina para el cálculo de estos contenedores tomar como referencia una lluvia de 60 mm/hora, considerada una lluvia fuerte. Según el Informe de lluvias, el pasado lunes la red de estaciones meteorológicas del Gobierno de la Ciudad registraron los siguientes registros pluviométricos: en el Palacio Municipal 61,25 mm; en Alto Verde 55,00 mm; en el CIC de Facundo Zuviría 62,75 mm y en el Hospital de Niños 55,75 mm. La intensidad máxima de lluvia fue de 69 mm/h y se produjo a las 2.45 horas.

Obra hídrica

Concretamente, la obra conectada al sistema hídrico de la ciudad, incluye la construcción de un conducto troncal de unos 200 metros que va por debajo del cantero central de la avenida, desde Tucumán hasta Catamarca. También, los tres retardadores propiamente dichos que se conectan con este conducto, y que son el corazón del sistema. Uno está construido debajo del estacionamiento central, entre La Rioja y Tucumán; a partir de un doble vano de hormigón de 2 m de ancho por 0,60 m de alto, y de aproximadamente 75 metros de largo, que se conecta en dos puntos con el conducto central.

El segundo retardador es a cielo abierto, y está construido sobre el cantero central entre Catamarca y La Rioja. Tiene un ancho de 5,4 metros, una profundidad de 0,60 y un largo de 35 metros aproximadamente, también vinculado en dos puntos. Y un tercer dispositivo, ubicado de manera transversal, en donde antes estaba el badén y por debajo de la calzada de calle Catamarca, construido a partir de un doble vano de 1,5 x 0,6 m, y un largo de 55 metros.

Los tres retardadores están diseñados para acumular en conjunto un volumen de 380 metros cúbicos, lo que equivale a 380.000 litros. “Antes, el badén acumulaba unos 280 m3, lo que implica que todo este sistema permite acumular 100 m3 más”, destacó Felipe Franco, y a continuación graficó: “La capacidad de todo el sistema es comparable a 380 tanques de agua de 1.000 litros, como los que hay en una casa; al líquido transportado por 76 camiones cisternas de 5.000 litros de capacidad, o algo más del volumen contenido en una pileta de 25 metros de largo”.

Sistema

Toda la intervención se conjuga con una mejora sustancial en la capacidad de captación, a partir de la construcción de seis nuevas bocas de tormenta. “Se agregó una en la intersección de Tucumán, cuatro en La Rioja -antes no había-, y tres en Catamarca, donde antes había solo una y que era por donde escurría toda el agua y que recurrentemente se tapaba por los residuos, complicando aún más la situación. Ahora, pasamos de tener 4 a 10 bocas de tormenta, que trabajan en forma conjunta, mejorando así la captación de los excedentes pluviales a la hora de la lluvia”, señaló Felipe Franco.

En ese marco, destacó todo ese sector es el punto que colecta toda el agua de lluvia de una cuenca que va desde calle Urquiza hasta Avenida Freyre, y desde Primera Junta hasta Suipacha. “Se trata de una zona que abarca unas 28 manzanas y donde toda el agua de lluvia hoy se evacua por el desagüe existente en calle Catamarca, que después sigue por La Rioja hacia el oeste. Por lo tanto, la obra no solo permite menguar los inconvenientes en Freyre y Catamarca, sino también aliviar los problemas en los alrededores.”

Virtudes

Felipe Franco valoró los alcances de la obra que “a partir de una inversión mucho menor a otra similar en cuanto al objetivo, como el desagüe Mariano Comas, que solucionó el anegamiento de la esquina de Urquiza, y permitió resolver un problema puntual”. “Además, tiene otras dos virtudes. Se combina con una obra de otro propósito, como es la puesta el valor de Avenida Freyre; y con el Plan Director de Desagües a partir de su conexión con un futuro desagüe troncal, que desde calle Catamarca avanza hacia los reservorios del oeste y solucionará definitivamente los inconvenientes”.

En ese sentido, reiteró que la obra “amortigua el impacto de las lluvias intensas y genera una convivencia mejor con la situación. De tener autos que se descomponían o tener que cortar el tránsito de unas de las arterias más importantes; a una situación totalmente distinta, con el agua corriendo por sobre la calzada y los autos circulando como en cualquier otra calle de la ciudad en días de lluvia”.

Finalmente, a la vista de los resultados positivos que mostró la intervención, “se trata de una alternativa que se podría replicar en otros badenes que presenten este inconveniente, como el de Urquiza y Obispo Gelabert. La única condición es contar con desagües cercanos”, puntualizó Felipe Franco.