Salman bin Abdulaziz señaló que su país tiene la capacidad de “abordar las consecuencias”, pero llamó a la comunidad internacional a hacer frente a los “actos barbáricos”. Los rebeldes hutíes en Yemen se atribuyeron el bombardeo de las instalaciones de Saudi Aramco, aunque EEUU sospecha de Irán.

  

El monarca saudita insistió este martes en que su país puede manejar los efectos de los ataques contra dos plantas de petróleo de la compañía estatal Saudi Aramco del pasado sábado y reafirmó que la acción no fue sólo contra el territorio de su país, sino contra la economía mundial.

El monarca wahabita insistió en “la capacidad del reino para abordar las consecuencias de este tipo de agresiones cobardes, cuyos objetivos no sólo son las instalaciones vitales del reino, sino también los suministros petroleros internacionales, lo que amenaza la estabilidad de la economía mundial”, según la agencia oficial SPA.

Salman bin Abdulaziz hizo el comentario en un Consejo de Ministros en el que el ministro de Energía, el príncipe Abdulaziz bin Salman, le informó de las “graves consecuencias” tras los ataques a las plantas de Abqaiq y Khurais.

El Consejo de Ministros condenó los “cobardes” ataques y llamó a la comunidad internacional a “hacer frente claramente a estos actos barbáricos que afectan a la columna vertebral de la economía mundial”.

Casi dos decenas de drones y presuntos misiles de crucero golpearon en la noche del sábado las plantas de Abqaiq y Khurais, en el este de Arabia Saudita, en un ataque reivindicado por los rebeldes hutíes en Yemen, aunque el gobierno de Estados Unidos acusó desde el primer momento a Irán de estar detrás de los ataques.

El gobierno saudita señaló ayer de que las primeras informaciones apuntan a que el armamento usado en el ataque era iraní y anunció que “el reino va a invitar a expertos internacionales y de la ONU para comprobar la verdad y para que participen en las investigaciones”.

La coalición árabe liderada por Riad contra los rebeldes hutíes en Yemen expuso ayer que las armas del ataque eran “iraníes” y que las acciones no fueron lanzadas desde el Yemen, aunque no precisó su origen.

La guerra civil en Yeme estalló a comienzos de 2015 cuando los rebeldes ocuparon Saná y otras provincias del país y expulsaron al presidente Abdo Rabu Mansur Hadi, hoy exiliado en Arabia Saudita.

Riad y sus aliados árabes, incluyendo a Emiratos Árabes Unidos, intervienen militarmente en el conflicto desde marzo de 2015 para tratar de derrotar a los hutíes, apoyados por Irán, y restituir al dirigente exiliado.