Son indigentes. Y los reclutan para hacer todo tipo de “trabajo”. Una vez captados, no sobreviven más de 3 años.

 

El mundo del crimen tiene sus ojos puestos en la infancia. Según especialistas y organizaciones civiles, niños y adolescentes son reclutados cada vez con más insistencia por las bandas criminales y usados como “carne de cañón” para toda clase de trabajos dentro de la jerarquía de estas organizaciones. Ocurre en México, pero todas partes del mundo, también.

El fenómeno no es nuevo, pero ahora cobra fuerza por la desatención que el gobierno otorga a este sector olvidado, en especial cuando se trata de niños que provienen de familias desintegradas o viven en la extrema pobreza

El escritor y periodista Javier Valdez, asesinado en 2017, publicó en 2015 un libro llamado “Los huérfanos del narco”, calculó que la “expectativa de vida” de un niño atraído a los brazos de las bandas criminales “bajo la promesa de dinero o amenazas”, es de apenas dos o tres años.

“El narcotráfico seduce a niños y adolescentes mediante el dinero, los autos de lujo, las mujeres y el poder para reclutarlos en labores de sicario, de halcón, en narco-laboratorios o siembra de droga”, señaló.

Entre enero y agosto de 2019, fueron detenidos 2.135 adolescentes. La Red Por los Derechos de la Infancia en México (Redim), señala que 7.000 niñas, niños y adolescentes están desparecidos en México.

En suma, en México, donde desde hace 12 años se vive una “guerra contra el crimen” lanzada en 2006 por el entonces presidente Felipe Calderón (que hasta el momento arroja un saldo de 260.000 muertos), desaparecen 4 niños y adolescentes por minuto. Durante el mismo lapso, tres mueren, en general por armas de fuego.

Según Redim, entre diciembre de 2006 y marzo de 2019, se registraron 19.000 niñas, niños y adolescentes asesinadas. El dato más llamativo es que ocho de cada 10 fueron víctimas de arma de fuego, lo que significa que fueron asesinados o murieron en medio de un enfrentamiento con organizaciones rivales, o con las fuerzas de seguridad.

Ante la falta de un apego o figura de autoridad, son convertidos en asesinos a sangre fría

Los niños “no tienen un valor para los integrantes de las diversas organizaciones criminales, debido a que son reclutados únicamente para tomarlos como carne de cañón al ser considerados desechables”, afirmó Juan Martín Pérez García, director de Redim.

A diferencia de las empresas legales, que reclutan a jóvenes para prepararlos a fin de formar sus cuadros a futuro que luego irán ascendiendo en la escala laboral, los grupos criminales los usan para descartarlos en corto tiempo.

Como “están en una condición de desprotección, de vulnerabilidad”, para los jefes de las bandas “son desechables, de tal suerte que si los detienen, o los asesinan, tienen otros miles para usarlos como quieran”.

Según cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Geográfica (Inegi) en México hay 38,3 millones de niñas, niños y adolescentes menores a 17 años, algunos de los cuales son criados por madres solteras o abuelos.

Su incapacidad de tomar decisiones los convierten en personas “sumamente vulnerables ante las tentaciones o amenazas que utilizan los grupos delictivos; ante la falta de un apego o figura de autoridad, son convertidos en asesinos a sangre fría”, advierten los especialistas.

“Un menor de edad sin apegos ni empatía por sus pares, es capaz de cometer los homicidios más crueles, debido a que no tiene conciencia de lo que hace en su momento”, afirmó la psicóloga Alejandra Calixto.

“Estos niños con la falta de apego (…) se alteran fácilmente, pierden el control de sus impulsos y no generan empatía hacia la otra persona”, completó.

El sistema jurídico mexicano suele ser poco estricto con los niños que cometen infracciones legales, y prohíbe a los jueces dictar prisión si tienen entre 12 y 14 años.

Por lo tanto, los especialistas afirman que es “difícil juzgar a un adolescente en conflicto con la ley penal”, por lo que se les impone “un tratamiento especializado”.

A esto hay que agregarle que, según los expertos, no hay jueces federales lo suficientemente especializados en justicia para adolescentes.