Rosario: forma parte del plan de ajuste que anunció el municipio para priorizar el gasto en salud y las áreas sociales, en un contexto inflacionario.

 

La reducción de las contrataciones a cooperativas de trabajo en las secretarías que componen la Intendencia promedia el 30 por ciento. El plan de ajuste que anunció el Ejecutivo el 16 de agosto ya se aplicó en septiembre y plantea disminuir el ritmo de obra sosteniendo los contratos con unas 250 cooperativas locales. La reprogramación de las tareas afecta al bacheo, zanjeo, tareas hidráulicas y de infraestructura urbana.

El programa de reducción de gastos busca un ahorro de unos 600 millones de pesos hasta el 10 de diciembre con el fin de priorizar la inversión en lo sanitario y alimenticio; y frente a un escenario posdevaluatorio desatado en agosto.

“Estamos haciendo el máximo esfuerzo siendo muy austeros, pero obviamente hay crisis”, reconoció la intendenta Mónica Fein

El recorte se aplica sobre la obra pública, que irá más lenta, congela nuevas licitaciones y optimiza los recursos. En el programa se incluye la suspensión de nuevos contratos y compra de bienes de capital, junto al congelamiento de salarios en el gabinete y personal político.

Las cuentas municipales encendieron las alarmas: los envíos de coparticipación nacional y provincial junto a la recaudación de las tasas locales se ubica 15 puntos por debajo de la inflación.

Mientras tanto, a lo que resta de la gestión de Mónica Fein le queda cumplimentar el pago de la cláusula gatillo a los 12 mil empleados públicos, afrontar la dolarización de insumos en salud, sostener el fondo compensador del transporte urbano y actualizar los servicios públicos, entre otros ítems.

Una situación delicada en lo financiero, pero que aún se despega del agobio que sufren al menos 20 municipios en la provincia.

En detalle

Desde comienzos de mes, la reducción de las contrataciones a cooperativas promedia el 30 por ciento. “Es un impacto importante, pero no se podía mantener el ritmo y se priorizó seguir contratando a la gran mayoría”, dijo una fuente del Palacio de los Leones.

Las tareas que realizan estos emprendimientos por cuenta y orden del municipio abarcan obras de bacheo, desmalezamiento, limpieza de zanjas, corte de césped e infraestructura urbana en general.

También se vieron afectadas cuestiones de movilidad y logística interna dentro del Ejecutivo. “Estamos a otra velocidad, más lento y con un impacto importante, pero es necesario reacomodar el esquema de gastos y ajustar contrataciones. La idea es mantener lo que está, pero achicando”, resumió otro funcionario consultado.

Al respecto, la propia intendenta volvió a referirse públicamente a la reducción de gastos. Lo hizo el martes pasado, al inaugurar el nuevo centro de recepción de residuos reciclables en barrio Cristalería, donde se desempeñan seis familias en la cooperativa Los Luchadores 1º de Mayo.

“Estamos haciendo el máximo esfuerzo siendo muy austeros, pero obviamente hay crisis. Los ingresos no son ilimitados y los gastos aumentan con la inflación. Es un país que ha decidido desfinanciar las provincias y municipios. Rosario es parte de este país con una tasa general de inmuebles (TGI) que subió un 35 por ciento cuando la inflación supera el 56 por ciento”, remarcó la jefa comunal.

Sobre la reducción del ritmo de obras, recordó que hay presencia en 35 barrios a través de las cooperativas, pero a menor ritmo. “Nos pareció que dejar sin trabajo a las cooperativas agudiza la situación social y serían miles las personas en situación de vulnerabilidad. Hay que ir más despacio con menor costo de inversión para sostener la situación social”, consideró.