La ciudad colombiana, logró bajar sus enormes índices de crimen y violencia en base al deporte, la educación, la cultura y, sobre todo, el respeto a Políticas de Estado que llevan casi dos décadas.

Por Pablo Benito

Santa Fe, no es Medellín. Si lo fuese, hoy viviríamos un proceso de pacificación social, inclusión y salud que aún no comenzó en nuestro territorio porque las alarmas no son tomadas con seriedad y el ideario construye la ilusión que la violencia se combate con mayor violencia. Netflix nos muestra la Medellin, la Colombia de Escobar aparentemente porque vende, pero no la sociedad que se ha reinventado sobre el lecho de mucha, demasiada, sangre. No hay serie popular, ni popularizada, que reconozca a quien podría ser “El Patrón del Bien”.

 

El Patrón del Bien

Sergio Fajardo es político. Nació en Medellín, es científico de ciencias duras -matemática-, empresario y fue alcalde de Medellin por dos períodos (2004-2011,) y gobernador de la provincia de Antioquía (2012-2015). En su paso por la administración pública fijó una política de Estado para combatir la violencia, en la ciudad de Medellín, basada en la Educación -como factor de determinante de inclusión social- la cultura, la participación popular en la decisión sobre el presupuesto.

El Plan de Desarrollo 2012-2015 “Medellín, un hogar para la vida” y hoy se mantiene, en su segunda fase, PISC (Plan Integral de Seguridad y Convivencia).

El proyecto se fundamenta en principios claros y contundentes que soportan cada programa y proyecto público realizado por la Alcaldía de Medellín. Como señala el Plan de Desarrollo, se han registrado avances importantes en relación con la reducción de homicidios comparado con las décadas de 1980 y 1990.

La Oficina de Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito -UNODC- declaró que “Medellín se ha convertido en la última década en un laboratorio de estudio e implementación de buenas prácticas en materia de seguridad y convivencia, que retan a las autoridades locales a ser cada vez más creativas en las soluciones que proponen, luego de haber probado todo lo que indican los manuales con mayor o menos éxito en cada intervención”.

En la Alcaldía de Medellín ese aprendizaje se traduce en lo que se denomina gestión integral de la seguridad y la convivencia que, como lo señala la Política Pública de Seguridad y Convivencia, está estrechamente ligada al concepto de Desarrollo Humano.

 

La planificación política de Estado

Con un liderazgo claro y contundente de su creador, Sergio Fajardo, la ciudad de Medellín y la provincia de Antioquía, establecieron las bases de una Política de Estado que hoy se mantiene, incluso, con su creador fuera de funciones.

Imposible y absurdo seria transpolar experiencias, lo que sí es sano “copiar” es la canalización de la voluntad y el deseo de una comunidad a través de un plan ordenado, participativo y con los vecinos como participes.

La identidad, la provocación del orgullo de una ciudad que no quiere ser reconocida por sus males sino por sus posibilidades de cambio, es el motor de una planificación, detallada, en la que coincidieron distintos sectores, religiosos, culturales, políticos y sociales. Fue la política quien se hizo cargo de articular los propósitos de la comunidad.

Cómo decimos en esta columna, desde hace ya algunos años, no es la política la que determina la crisis cultural y social que es tangible en nuestra comunidad. Es la falta de ella. La experiencia Medellin lo demuestra. La sociedad fragmentada y enfrentada es el río revuelto en donde mejor pescan los criminales y es la fertilidad de la violencia echa costumbre. Echa acción, pero también re-acción.

 

Ejes de Planificación

Aunque es común la asociación que se hace entre la pobreza y la violencia, hasta el punto en que resulta ser casi un lugar común que impide replantear el análisis, “se ha encontrado que la pobreza no es condición necesaria para la generación de violencia, más bien, los datos arrojan que es la coexistencia de riqueza y pobreza extremas, o iniquidad, la que está asociada de manera muy estrecha con la violencia” (Roldán y Duque, 2009: 210).

Diseñar una línea estratégica que aborde el tema de la violencia está obligado a reconocer que “una sociedad equitativa e incluyente está en relación con los objetivos de políticas socioculturales y económicas vinculadas a la generación de oportunidades que permitan la satisfacción de las expectativas de desarrollo personal y comunitario”

En procura de la generación de una cultura que asuma la equidad como condición indispensable para el progreso social y económico, esta política pública consagra cuatro programas o líneas de trabajo:

a) Ampliación del acceso a programas de educación superior de excelencia académica para la población de menores recursos.

b) Código de ética empresarial para la vinculación a cargos administrativos y de dirección.

c) Estímulo al desarrollo de microempresas y cadenas productivas barriales.

d) Jóvenes con futuro.

 

La confianza en el otro

El aumento de la confianza de los ciudadanos entre sí y con las autoridades es de especial importancia y refleja una significativa pérdida de legitimidad de las autoridades que debe ser atendida. Adicionalmente, no se debe poner atención sólo al tema de confianza entre las autoridades y la ciudadanía, sino también a la confianza entre los ciudadanos. Es requisito para la concertación y condición de posibilidad de acciones colectivas que jalonen el desarrollo. Esta política pública entiende que para mejorar la confianza en las autoridades es necesaria una percepción de transparencia (no corrupción) y eficacia en la atención y solución de los problemas que la ciudadanía tramita por las vías institucionales.

“El fenómeno de la confianza de los ciudadanos y el respeto recíprocos entre las autoridades y los ciudadanos, aumenta la probabilidad de acciones conjuntas eficaces y duraderas para construir procesos sociales que contribuyan a superar la violencia” .

Es clave del concepto de Desarrollo Humano Integral. Está claro que la vida no puede limitarse a la más elemental garantía, sino que se demandan condiciones adicionales que procuren una vida en condiciones aceptables de salud, nutrición, deporte, recreación y espacios para el encuentro ciudadano. Estos ejes profundos del Plan Medellín, han priorizado la inversión social en educación, cultura y entretenimiento.

La participación ciudadana en el control y en la gestión del Estado es primordial en este plan que lleva algo más de una década en Medellín.

 

Urbanización equitativa

La transformación urbana en los últimos años ha hecho de Medellín un referente mundial en esta materia, no solo por grandes obras de infraestructura sino por la transformación social que esto ha traído consigo.

La dimensión de la intervención integral en el territorio y recuperación del centro, es una apuesta desde intervenciones estratégicas en el territorio para lograr la equidad y el mejoramiento de las condiciones de vida de quienes habitan en esos espacios. Continuamos con la mirada de cómo llevar transformación y cambios sociales desde la ejecución de obras físicas que satisfagan necesidades y a la vez articulen los territorios al interior de la ciudad.

Medellin ha incorporado la dimensión de ciudad por el medio ambiente. Más allá del punto de partido crítico del plan para erradicar la violencia en la ciudad, no se desconoce la realidad global, donde los recursos básicos para la vida tienden a desgastarse, deteriorarse y hasta desaparecer poniendo en riesgo la vida misma de los habitantes.

Medellín, desde su Plan de Desarrollo, apuesta a una acción conjunta donde tanto el Estado como el ciudadano contribuyen, en equipo, a mitigar y reducir los impactos del cambio climático en la ciudad y el mundo. Las aspiraciones sociales de la cultura de una ciudad, que se integra a la realidad del mundo tiene que ver con la ambición de transformarse en un ejemplo de sostenibilidad y respeto al medioambiente como forma de solidificar la autoestima del vecino.

No sólo reconoce sus debilidades como ciudad sino que sueña con proyectarse más allá de la tragedia propia que lo marca, pero no lo determina.