La base aérea de Incirlik es operada conjuntamente por Estados Unidos y Turquía.

 El mensaje escrito por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el pasado 7 de octubre incluía la amenaza expresa de “destruir y arrasar completamente” la economía de Turquía si este país decidía hacer cualquier cosa que él en su “gran e inigualable sabiduría” considerase que traspasa los límites.

Con sus palabras, el mandatario estadounidense parecía querer contener el alcance de la invasión que el gobierno de Recep Tayyip Erdogan tenía previsto ejecutar en el norte de Siria para establecer una zona en la que no hubiera presencia de fuerzas kurdas, consideradas como una amenaza por Ankara.

El vacío que deja EE.UU. en Medio Oriente con su retirada de Siria (y cómo está siendo aprovechado por Al Asad, Rusia e Irán)

Hasta entonces, el único impedimento para esa acción era la presencia en esa región de tropas estadounidenses, cuya retirada Trump justo acababa de anunciar.

Erdogan no solamente avanzó contra los kurdos, sino que su ofensiva incluso puso bajo fuego a los militares estadounidenses que aún no habían sido evacuados de la zona.