El presidente de Bolivia, Evo Morales, se ha quedado a un paso de ganar la reelección en primera vuelta en las elecciones generales del país, pero su rival Carlos Mesa ha denunciado un “fraude” y han estallado manifestaciones violentas al divulgarse un sorprendente vuelco de tendencia en el escrutinio en favor del mandatario, informa AFP.

Algunos sectores de oposición habían llamado a la “rebelión” en caso de un triunfo de Morales en primera ronda en medio de un clima de sospecha. Un clima de suspicacias impera en Bolivia desde que el Órgano Electoral Plurinacional (OEP) suspendiera la noche del domingo el escrutinio de los votos durante 20 horas, tras un primer y único informe de recuento rápido del 84% de las actas que daba un 45,28% a Morales y un 38,16% a Mesa, datos que anticipaban una segunda vuelta el 15 de diciembre.

El recuento rápido de actas (TREP), reanudado al finalizar la tarde del lunes, dio sorprendentemente a Morales un 46,87% de los votos y a Mesa el 36,73% con el 95,30% de actas contadas y ponía al presidente izquierdista a un paso de evitar una segunda vuelta con su principal rival. “No vamos a reconocer esos resultados que son parte de un fraude consumado de manera vergonzosa y que está colocando a la sociedad boliviana en una situación de tensión innecesaria”, declaró Mesa el lunes por la noche a la prensa boliviana.

Mesa, quien gobernó entre 2003 y 2005, ha denunciado ante los supervisores de la OEA que el ente electoral “interrumpió arbitrariamente” el recuento y ha seguido manifestando su confianza de que habría una segunda vuelta. En un comunicado, la misión de supervisores de la Organización de Estados Americanos (OEA) ha expresado su “profunda preocupación y sorpresa por el cambio drástico y difícil de justificar” en la tendencia electoral al reanudarse la difusión de resultados tras la prolongada interrupción.

Tras el giro inesperado y la denuncia opositora, miles de personas se han manifestado en cinco de las nueve regiones de Bolivia, según imágenes de la televisión local. Los incidente más graves han sido las quemas de los centros electorales en Sucre (en el sudeste del país) y Potosí (suroeste). Un grupo de protestantes ha incendiado la fachada de la sede del tribunal electoral de Sucre, la capital administrativa boliviana, en medio de gritos de “¡fraude!”, haciendo retroceder a la Policía antimotines.

Casi a la misma hora, otros opositores atacaban la sede electoral en Potosí, en condiciones casi similares a la de Sucre. También ha habido manifestaciones opositoras y choques con la Policía en Oruro (sur), Cochabamba (centro) y La Paz, mientras los oficialistas reivindicaban la reelección del mandatario en primera vuelta.