Nueva muestra de fuerza del independentismo en las calles. Tras unos días de ligero respiro, y apenas una semana después de congregar a más de medio millón de personas en la culminación de las marxes per la llibertat , la ANC y Òmnium han liderado una nueva manifestación multitudinaria –350.000 personas, según la Guardia Urbana– para reclamar la libertad de los presos del procés, condenados por el Tribunal Supremo a entre 9 y 13 años de cárcel.

“Libertad” era el intencionadamente amplio lema tras el que las entidades convocantes han querido interpelar a todos aquellos que consideren injusto el fallo del Supremo, para ir más allá del soberanismo. De hecho, más de 550 entidades sociales, culturales, económicas, sindicatos y deportivas se adhirieron al manifiesto que impulsaba la concentración.

Los partidos independentistas también han secundado la movilización, a la que ha asistido el presidente de la Generalitat, Quim Torra, el vicepresidente, Pere Aragonès, y el presidente del Parlament, Roger Torrent, además de otros consellers del Govern. No así, como partido, los comunes, ni tampoco su líder, Ada Colau, aunque sí había miembros de la formación, como la portavoz del grupo parlamentario, Susanna Segovia.

“Llegaremos tan lejos como la gente quiera que lleguemos, es mi compromiso”, ha sostenido Torra a su llegada a la manifestación, al tiempo que reivindicaba la unidad que a su juicio ha mostrado esta semana el independentismo, con acuerdos en el Govern, el martes, en el Parlament, el miércoles, y hoy mismo recibiendo a más de 800 alcaldes en el Palau de la Generalitat. Tras agradecer el tono “pacífico y cívico” de la cita, Torra se ha conjurado para seguir adelante en su intención de ejercer el derecho de autodeterminación.

“Libertad, amnistía y referéndum”, ha reclamado, a su vez, Roger Torrent, quien también ha abogado por “la unidad de todas las fuerzas contra la represión y por una solución democrática”.

Sin embargo, el protagonismo de la cabecera se lo han quedado las entidades y familiares de los presos. Todos ellos al frente de una concentración que ha llenado la calle Marina de Barcelona con miles de estelades y pancartas por “la libertad de los presos políticos y el retorno de los exiliados”. “Unidad, unidad”, ha sido otro de los cánticos repetidos, especialmente por los concentrados cerca de los líderes políticos.

“Volvemos a estar aquí, más fuertes y determinados que nunca, ni la prisión ni las amenazas nos pararán y seguiremos luchando por su libertad”, ha clamado Blanca Bragulat, pareja del exconseller Jordi Turull, desde el escenario en Nova Icària. “Los han condenado a cien años de prisión, lejos de sus familias y amigos por ejercer derechos fundamentales, llamar a las urnas y a la manifestación pacífica”, ha lamentado.

Las entidades soberanistas también han tomado la palabra para exigir una respuesta política a las instituciones que recoja el clamor de la manifestación de hoy. “A más represión, más movilización. Seguiremos en pie”, ha pronunciado la presidenta de la Assemblea Nacional Catalana (ANC), Elisenda Paluzie, tras recalcar que no se pueden aceptar las condenas y acordarse de todos los presos, también los detenidos la semana pasada por los disturbios en distintas ciudades catalanas.

“Hay casi 50 personas en la cárcel y cerca de 1.000 perseguidos por la justicia, no lo podemos permitir”, ha insistido, a su vez, el vicepresidente primero de Òmnium, Marcel Mauri. “Este conflicto no se resolverá con jueces, represión o violencia policial, sólo con política y diálogo”, ha seguido Mauri, antes de advertir que “la represión no parará al pueblo de Catalunya”.

En la serpiente de color que este sábado representaba la calle Marina de Barcelona se han dejado ver muchos carteles que pedían “sit and talk” (siéntate y habla), diálogo al presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, después de las reiteradas llamadas de Torra que decidió no atender con el argumento de que el líder del Ejecutivo catalán no ha condenado con suficiente firmeza la violencia de algunos manifestantes la semana pasada en el centro de Barcelona.

“Ya vinimos hace dos años, vamos a las Diades, hicimos las marxes per la llibertat, y la situación empeora, por lo que seguiremos en la calle”, exponía una de las manifestantes. “Es importante asistir, pero creo que con tanta gente en prisión estas manifestaciones se están quedando cortas”, testimoniaba un joven.

Cabe recordar que hoy mismo, a las 19.30 horas, hay una movilización de los CDR convocada de nuevo ante la Prefectura de la Policía Nacional, en Via Laietana, epicentro de los violentos choques entre manifestantes y policía la semana de la sentencia.

El escenario elegido, los algo más de dos kilómetros de la calle Marina, evocaba a la manifestación que la misma vía acogió en noviembre de 2017, pocas semanas después del ingreso en prisión de los exconsellers presos y los Jordis. Entonces, 750.000 personas iluminaron la calle Marina con la luz de sus teléfonos móviles mientras caía la noche.

De hecho, esta cifra ha servido para que Òmnium cargara duramente contra los números oficiales ofrecidos por la Guardia Urbana. “Es una vergüenza, es inadmisible, ocupamos toda la calle Marina como hace dos años”, ha criticado Mauri, que ha recordado que actualmente el comandamiento de la policía municipal de Barcelona está en manos socialistas, del concejal de Seguridad del Ayuntamiento de Barcelona, Albert Batlle. “Es evidente, ya llevan varias manifestaciones haciendo lo mismo”, ha agregado Paluzie, recordando también el signo político de Batlle. “Se ha llenado la calle Marina, que era el objetivo, como hace dos años cuando fuimos 750.000 personas”, ha continuado una presidenta de la Assemblea que también ha subrayado que cada día, desde la publicación del fallo del Supremo, haya manifestaciones.