Esta particular conducta suele relacionarse con alguna dolencia que sufre el animal. En esta nota, te explicamos el verdadero motivo.

Es probable que más de una vez notaste que tu amigo de cuatro patas comió algún bocado de pasto, sobre todo cuando salen a pasear o porque tienen un jardín a su alcance. Este comportamiento suele ser habitual en los canes. Hay quienes creen que tienen malestar intestinal y comen pasto para inducirse el vómito; otros piensan que es porque están curiosos o simplemente tienen hambre.

Si bien, los perros no son vacas de pastoreo como para justificar esa conducta, los expertos aseguran que no hay que preocuparse.

El hábito de “picotear” puede asociarse con deficiencia nutricional, aunque es más común que sea por aburrimiento. Esta tendencia es frecuente en perros jóvenes o cachorros pero no hay que alarmarse porque los animales salvajes también lo hacen.

Los motivos
Es erróneo afirmar que los perros comen pasto cuando se sienten mal. Si se alimentan del césped, es para mejorar la digestión y favorecer el tratamiento contra parásitos intestinales. También existe la posibilidad de que lo hagan porque les gusta el sabor, el olor o la textura. Estar aburridos puede ser otro factor y se recomienda corregir esa conducta con juegos, caminatas y actividades recreativas para que gasten energía.

“Que ingieran arbustos o pasto puede estar asociado a un trastorno de nutrición por la falta de fibra cruda en la dieta”, cuenta a Con Bienestar Agustín Carbone, veterinario (M.N. 9360).

Añade que la fibra en el tubo digestivo tiene un efecto barredor que, a través de las heces, ayuda a eliminar cuerpos extraños no punzantes que el animal tragó por error.

“Hay componentes en el pasto que inducen el vómito por irritar la mucosa gástrica, por eso se piensa erróneamente que los animales lo comen para luego devolver”, señala Carbone. Además, agrega: “El acto de masticar se asocia a un trastorno de ansiedad y es por falta de paseos o actividad física”.