Una colección de 30 piezas, algunas de las cuales se remontan al siglo XVI, fue encontrada junto a un trozo de carne en el refrigerador de una mujer que murió. Sus nietos no salen del asombro.

Una familia de Uffington, Wiltshire, Inglaterra, realizó un impactante hallazgo en el freezer de una de sus casas. Se trata de un tesoro valuado en unos 127 mil dólares, que estaba escondido junto a un trozo congelado de carne de cordero.

Subastadores británicos hablan de que las piezas poseen un valor de más de 127.000 dólares y que algunas tienen de hasta 500 años de antigüedad.

Según publicó ActualidadRT, la coleccionista, cuyo nombre no ha sido revelado, falleció recientemente y sus nietos llamaron a expertos con el fin de buscar unas antigüedades, que sabían que la mujer había escondido en su hogar, para posteriormente venderlas.

Como resultado, los subastadores encontraron una colección de 30 joyas, de las cuales algunas piezas se remontan al siglo XVI. Los ejemplares más destacados incluyen un esmalte renacentista y el colgante de piedras preciosas “El pelícano en su piedad”, por un valor de más de 38.000 dólares.

Además, los expertos hallaron un colgante de zafiro y rubí italiano del siglo XVII, que fue evaluado más de 19.000 dólares, así como varios anillos de oro y plata, pulseras, aretes y broches.

Joyas congeladas

“Mucha gente de esa generación solía esconder objetos de valor en su hogar para su custodia”, relató la subastadora Pippa Kidson-Trigg, agregando que el hecho de que las joyas fueran almacenadas en el congelador no tuvo ningún efecto sobre su condición.

“La familia no sabía exactamente qué tenía o dónde lo escondía. Pero sabían que en la década de 1960 era una dama de fortuna que compraba artículos bonitos de comerciantes, joyeros y subastadores en Londres”, contó la experta.

Los especialistas encontraron además recibos y documentos para la mayoría de las joyas, que confirmaron su origen único.

La colección de la anciana será vendida en una subasta local. “Es un hallazgo sorprendente y tal vez debería haber estado en una bóveda bancaria o en una caja de seguridad”, señaló Kidson-Trigg.