Hay movilizaciones en las principales ciudades de Francia y ya son 41 los detenidos en la capital del país.

Los “chalecos amarillos”, el movimiento de protesta popular que exige una mayor justicia social y fiscal en Francia, celebra su primer aniversario este fin de semana con una movilización masiva. Miles de manifestantes coparon las calles de París, donde se registraron algunos incidentes y la policía respondió con gases lacrimógenos y detuvo a 41 personas.

Este movimiento inédito, sin líderes ni estructura, sorprendió al gobierno del presidente francés Emmanuel Macron hace exactamente un año y reveló el descontento de los más humildes ante la la pérdida de poder adquisitivo, la subida de los impuestos y las desigualdades sociales.

Sin embargo, en los últimos meses, la protesta perdió fuerza. De los 282.000 “chalecos amarillos” que se movilizaron el 17 de noviembre de 2018, apenas quedan unos pocos miles en pie de lucha. Un “núcleo duro” que no está dispuesto a abandonar la contienda y espera darle un nuevo impulso este fin de semana.

También comienza a sentirse una solidaridad con otros movimientos que nacen más allá de las fronteras francesas y en las últimas marchas se vieron banderas de Chile o Líbano, países sacudidos por olas de protesta.

Para evitar repetir las imágenes de saqueos y destrozos de diciembre y enero en los Campos Elíseos, la Prefectura de Policía prohibió durante todo el fin de semana cualquier concentración en varios de los barrios centrales de la capital, empezando por el de la famosa avenida parisina.

Esa prohibición cubre igualmente las áreas en torno a la catedral de Notre Dame, la Asamblea Nacional, el palacio de Matignon -que es la residencia del primer ministro-, la torre Eiffel, el Trocadero, la estación de trenes de Saint Lazare y el barrio de los grandes almacenes que lo circunda.

Alrededor de 5.000 agentes fueron desplegados en la capital para evitar los altercados con los “chalecos amarillos”, que convocaron unas 140 manifestaciones en toda Francia.

Lo servicios secretos, citados por el diario Le Figaro, calculan que unas 30.000 personas saldrán a la calle este sábado.

11 muertos y decenas de heridos graves
En el último año y según un recuento hecho por los manifestantes, 23 personas perdieron un ojo tras recibir el impacto de una bala de goma y otros cinco tuvieron que ser amputados de una mano por la explosión de una bomba lacrimógena.

Asimismo, según datos de las autoridades, alrededor de 2.500 manifestantes y 1.800 policías resultaron heridos y 11 personas murieron, la mayoría de ellas en accidentes de tránsito durante los cortes de rutas organizados por los chalecos.