Tras una semana azotada por las inundaciones, el agua comenzó a bajar en Venecia. Si bien el domingo hubo una marea alta, fue de menor magnitud y los venecianos están casi festejando la reducción del agua que se encuentra en 1,5 metros. La semana pasada había llegado a casi 2 metros. Las lluvias, ahora, amenazan a Florencia y Pisa.

“El agua dejó de subir”, manifestó en sus redes sociales el alcalde Luigi Brugnaro. Además, agregó: “Venecia estará nuevamente en marcha”. Con el caer de la noche del domingo, se reabrió la plaza de San Marcos al público.

Tras una semana con las inundaciones, el pronóstico empezó a mejorar y se espera que en los próximos días las mareas sean de 110 centímetros. Esto daría la posibilidad de comenzar a reparar los daños.

Desde que comenzaron las inundaciones hasta ahora, resultaron dañadas más de 50 iglesias, entre ellas, la Basílica de San Marcos, además de cientos de tiendas y viviendas. En cuanto a la economía, afectó fuertemente la actividad turística. Los hoteles tienen anuladas un gran cantidad de reservas de cara a las fiestas.

Los residentes de Venecia cuyas viviendas fueron dañadas, tendrán la posibilidad de solicitar asistencia gubernamental inmediata por 5.000 euros, y los comerciantes hasta 20.000.

La gran cantidad de lluvia amenaza ahora a Florencia y Pisa. El presidente de la región Toscana, Enrico Rossi, advirtió del riesgo de desborde del río Arno y anunció sobre el despliegue de pontones en las riberas en Pisa como “medida de precaución”. En Florencia, el agua superó la primera alerta, de 3 metros, pero no llegó a superar la segunda, que es de 6,5 metros.