Este domingo en horas de la tarde se volvieron a vivir momentos de zozobra en el S.A.M.Co de Laguna Paiva.

En horas de la tarde un sujeto se presentó en un partido de fútbol y comenzó a disparar sin medir ningún tipo de consecuencias.

Afortunadamente el público presente pudo reducirlo rápidamente, pero en esa acción y tal vez producto del susto y la conmoción que produjo que alguien ingresara a un sitio poblado de niños, grandes en un marco de sano entretenimiento disparando armas de fuego, alguien se excedió en el uso de la fuerza.

Esto derivó en que ante la intervención policial hubiera que llevarlo a curaciones, lo cual se realizó, pero en vez de trasladarlo al Hospital Cullen, que cuenta con un sector especial para personas con antecedentes y problemas con la ley, lo llevaron a realizar las curaciones al nosocomio local.

Obviamente esto trajo, nuevamente una gran irritación por parte de los vecinos y también una situación por demás de violenta y no deseada con el personal del efector, que se encontraba de guardia. En su mayoría mujeres que temieron por su integridad física dada la violencia de la persona que debían atender. Y no nos referimos a violencia por los antecedentes sino a la violencia que ejerció con el personal que pretendía cumplir con su tarea de realizarle curaciones.

Se llamó a la policía, quien informó que en ese momento no disponía de una unidad para trasladar al sujeto en cuestión.

Esta persona es la misma que en julio pasado encabezó una situación de extrema intimidación contra el hospital de Paiva y que terminara con la guardia de infantería apostada en los ingresos para tratar de calmar a una turba bastante peligrosa.

En esa oportunidad, las autoridades del S.A.M.Co se habían comprometido a mantener una guardia policial, lo cual, como suele suceder, una vez que pasa el hecho, la guardia desaparece y los trabajadores quedan a merced de acontecimientos para nada deseados.

Una vez más desde U.P.C.N. solicitamos se tomen en serio los pedidos de garantizar la seguridad de los compañeros que prestan servicios en los distintos efectores, de manera de evitar tener que lamentar desgracias que pueden ser irreparables.