Investigadores de una Universidad de EE.UU. lograron crear una cobertura superresbalosa para el inodoro.

Científicos desarrollaron un spray que hace que sea necesario menos agua para mantener limpio el inodoro.

Puede que el cepillo para inodoro no salga nuca más de su recipiente. Un grupo de científicos ha desarrollado una cobertura superresbalosa por la cual los excrementos se deslizan sin dejar rastros.

La cobertura en aerosol, más resbalosa que el Teflón, reduce en un 90% la adherencia de la más terca materia fecal, de acuerdo con las pruebas, y además es necesaria mucha menos agua para removerla y dejar el inodoro limpio.

Los investigadores de Penn State University creen que la cobertura podría bajar mucho el consumo doméstico de agua y prevenir los olores y gérmenes infecciosos que se desarrollan en los inodoros.

“Me alegró mucho ver lo fácil que la materia fecal se deslizaba en la superficie rociada”, le dijo a The Guardian Tak-Sing Wong, de la Penn State University.

Wong se interesó en los inodoros sucios en 2015, cuando los investigadores de Cranfield University lo contactaron para obtener su ayuda. Estaban diseñando un retrete para países emergentes, pero descubrieron que los desechos olorosos se acumulaban en la superficie de la taza del retrete. “Mi grupo de investigación era conocido por el desarrollo de coberturas altamente resbalosas para evitar la adherencia de sustancias”, explicó Wong.

Él y su equipo pasaron los años subsiguientes desarrollando una cobertura que ellos denominan “una superficie líquida fija y suave” o LESS, (por su sigla en inglés) y que tiene dos partes. La capa base se adhiere a la taza del inodoro y tiene “nanopelos”, cada uno mil millones de veces más pequeño que el pelo humano. A esto le agregan una fina cobertura de aceite de silicona que mantiene su estructura por la capa base. En total, la cobertura se puede aplicar en menos de cinco minutos.

Luego de diseñar la cobertura, los investigadores estaban ansiosos por probar sus resultados. Por eso comenzaron con una serie de pruebas reveladoras. En primer lugar acudieron a una receta sudafricana de materia fecal sintética y generaron un muestrario con diferentes consistencias. Para imitar la caída libre fecal, arrojaron muestras desde una altura de 40 cm en las placas de prueba, colocadas en un ángulo de 45 grados. Después, con la ayuda de un colorante fluorescente mezclado con el material, midieron cuánta agua era necesaria para remover la materia fecal y todas las marcas visibles. La superficie con la cobertura empleó un 90% menos de agua para limpiar las placas de vidrio, descubrieron los científicos.

Luego, los investigadores construyeron un dispositivo que arrojaba materia fecal humana real —aportada por donantes anónimos— en placas horizontales hechas de cerámica, teflón, silicona y otra con la cobertura desarrollada. Una vez que la materia fecal se había alojado en la placa, los investigadores soltaban la plataforma de modo que se precipitara hacia abajo como una puerta trampa, atentos a los resultados.

En un artículo para la revista Nature Sustainability, Wong, que es el co-fundador de una empresa para vender la cobertura, describe la “extrema adherencia” de la materia fecal en todas las superficies, mientras que la que tenía la cobertura desalojó la carga de manera limpia.

Nuevos experimentos mostraron que la cobertura de los científicos era mejor que las superficies convencionales en la prevención del desarrollo en el inodoro de bacterias en la materia fecal, la orina o incluso el agua de lluvia. Si bien la cobertura era lo suficientemente estable como para resistir 500 descargas, una prueba con simulación de orina demostró que sería necesario aplicar la cobertura de nuevo tras 50 “ciclos urinarios”.

Más de 141 mil millones de litros de agua son utilizados para tirar la cadena cada día, casi seis veces al consumo diario de agua en África, dijo Wong. Y hay millones de personas en el mundo que deben soportar la dura escasez del agua. Wong dijo que espera poder reducir la cantidad de agua utilizada para tirar la cadena y de este modo ayudar a aplacar el problema.

“La gente conoce la efectividad de las superficies no adherentes para cocinar, y lo cierto es que el abordaje para resolver el problema de la adherencia en este caso ha sido similar. Esta vez el problema no es cómo evitar que los huevos se peguen a la sartén, sino que la materia fecal no se adhiera al inodoro”, dijo Mark Miodownik, profesor de materiales y sociedad en UCL.

Miodownik agregó: “Como lo demuestra este artículo [el de Nature Sustainability], los inodoros requerirían de mucha menos agua por descarga para ser limpiados, y a su vez habría una mejora en la higiene. Mi única preocupación, pero estoy seguro de que los científicos trabajarán en esto más adelante, es qué es lo que ocurre cuando la cobertura se gasta por el uso y cómo afectarán el medioambiente las sustancias químicas usadas si el producto es adoptado de manera global”.