El gobierno local aseguró que lo ocurrido no tiene relación con las protestas contra el presidente Iván Duque, que sacuden al país desde el jueves.

Tres policías murieron y otros siete resultaron heridos este viernes en un atentado con cilindros de gas cargados de explosivos contra una comisaría en Santander de Quilichao, un municipio ubicado en una conflictiva zona del suroeste de Colombia.

El secretario de gobierno municipal, Jaime Asprilla, precisó que dos de los siete heridos están graves. Además, aseguró que el ataque no guarda relación con las protestas contra el gobierno del presidente Iván Duque.

“Es un atentado de grupos organizados que manejan recursos y que tienen que ver con el tema de la droga”, agregó Asprilla en referencia a bandas criminales que hacen vida en el convulso departamento del Cauca.

Tras lo ocurrido, las autoridades decretaron toque de queda en ese municipio hasta el domingo.

El presidente Iván Duque, que enfrenta por estos días masivas manifestaciones en su contra, salió a condenar el hecho. “Condenamos el cobarde atentado terrorista en Santander de Quilichao que deja a 3 de nuestros policías muertos y 7 heridos. La orden a nuestra Fuerza Pública es identificar a los responsables de este hecho”, sostuvo en Twitter.

Control territorial y drogas

Disidentes de la exguerrilla FARC, rebeldes del ELN y bandas narco de origen paramilitar se disputan el control territorial del Cauca, que tiene miles de hectáreas sembradas de narcocultivos y es una salida estratégica de droga por el Pacífico con rumbo a Estados Unidos.

Esa región ha sido epicentro reciente de asesinatos selectivos contra líderes sociales, guardias indígenas y activistas.

A finales de octubre y principios de noviembre se presentaron dos matanzas y otros asesinatos más, que dejaron un saldo de 16 asesinados según la Defensoría del Pueblo.

En lo que va del año la oficina en Colombia de la Alta Comisionada de la ONU documentó al menos 52 asesinatos en territorio de los indígenas nasa, en el norte de la región.

El gobierno de Duque respondió a la ola de violencia con el anuncio de despliegue de 2.500 militares de élite para combatir a las disidencias de las FARC, responsables de los homicidios.

Duque relaciona la violencia en el Cauca con el narcotráfico y “el crecimiento exponencial” de narcocultivos de los últimos años, que alcanzaron 169.000 hectáreas en 2018, según la ONU.

Tras décadas de persecución a las drogas, Colombia sigue siendo el principal productor de cocaína y Estados Unidos, su mayor consumidor.