El primer ministro iraquí, Adil Abdul-Mahdi, anunció hoy la liberación de 2.500 detenidos durante la ola de protestas iniciada el 25 de octubre y que dejaron más de 300 muertos, y dijo que el Estado está “bajo gran presión” y que la obligación del gobierno es defender “el orden público”.

“El poder judicial ordenó poner en libertad a 2.500 detenidos y todavía siguen detenidas 240 personas por crímenes que están bajo investigación”, indicó el primer ministro durante la reunión de gabinete, al asegurar que en este momento no hay ningún manifestante detenido, informó la agencia de noticias EFE.

Irak está a punto de cumplir dos meses de las protestas que han llevado a miles de personas a exigir espontáneamente la salida de sus políticos y el fin de la corrupción, al tiempo de demandar empleo y servicios.

Hasta el momento, más de 300 personas murieron y miles resultaron heridas además de producirse cientos de detenciones por la represión policial, denunciada por organismos de derechos humanos y objeto de una investigación oficial en octubre.

“El Estado se enfrenta a gran presión y nuestro deber es proteger el orden público y los ciudadanos de la misma manera”, dijo Abdul- Mahdi, subrayando que “cortar carreteras y puentes, obstaculizar las ambulancias, intentar suspender el trabajo en el Ministerio de Sanidad, Educación y otros son actos que hay que enfrentar y detener a sus autores”.

“No podemos callar ante estos actos y no los permitiremos. Insistiremos en imponer la ley y aplicarla contra las protestas no pacíficas”, dijo.

Aseguró que se enfrentarán a “las violaciones de todos ya sea un empleado público, un miembro de fuerzas de seguridad, o un ciudadano”.

Pese a todo, admitió que “lo que ha pasado es una gran sacudida que a lo mejor todos necesitábamos a pesar de su gran precio, ahora hay gran movimiento en el Parlamento y el gobierno y la opinión pública para corregir muchas cosas como la ley de elecciones y la comisión electora”, dijo.

En tanto, los cortes de carretera continúan hoy en varios puntos de Irak mientras las protestas continúan en Bagdad.

El gobierno anunció algunas medidas parciales para atender problemas específicos pero aún no ha conseguido satisfacer las demandas de una población que no entiende cómo un país que exporta 4,5 millones de barriles de petróleo no puede garantizar el suministro de agua en condiciones aceptables ni en sus grandes ciudades.